Jorge G. León Trujillo

Al-Asad: Refugio en Ecuador

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17 de December de 2012 00:01

Ofrecer refugio a B. Al Asad es una excelente idea. Correa está presto a considerar la posibilidad y deja de lado la primera reacción del canciller condenando el rumor como un descrédito.

Ecuador que se reclamaba de ser pluralista y que condenó el recurso de la fuerza para la solución de diferendos, además que ahora promueve el internacionalismo ciudadano, bien podría ser un país que da refugio a políticos de diversas tendencias. Algunos países tuvieron ese rol en el pasado; Francia fue un país de “libertad” porque fue un refugio para perseguidos y objetores de conciencia. El mundo aún requiere de estos refugios ante el crecimiento de gobiernos oscurantistas o autoritarios de todo color.

Esa podría ser una línea de conducta constante de la diplomacia ecuatoriana. Pondría en valor nuestro pluralismo, internacionalismo y pacifismo; la sociedad se enriquecería acogiendo personas de pensamientos diversos y fortalecería una cultura de tolerancia.

También, en las circunstancias actuales del Oriente Medio, Ecuador podría lograr una línea diplomática que le hace falta al estar otra vez en contradicción con su discurso. Simplemente está contra la hegemonía de Occidente y defiende a gobiernos indefendibles que están contra nuestros principios: democracia, pluralismo y laicismo; y que no son de izquierda, como pretenden convencernos. ¿Cómo calificar al clerical Gobierno iraní?

La izquierda latinoamericana no logra situarse ante los complejos contextos de Oriente Medio, se contenta con la simplificación de que los gobiernos que se oponen a la potencia hegemónica son los buenos. Lejos de analizar contextos y de comprender lo que esos gobiernos significan para sus pueblos, se da buena conciencia antiimperialista apoyando gobiernos reaccionarios, que se esconden en el dogma contra la razón, corruptos, que masacran a sus pueblos, niegan el derecho a la palabra, desconocen a las mujeres.

Condenar a Occidente que obviamente defiende sus intereses y termina apoyando a la oposición armada -también no muy confiable- es francamente insuficiente, peor terminar defendiendo gobiernos de algún dictador, sin escrúpulos ni beneficio para sus pueblos. El conflicto terminará con la victoria de los alzados en armas, entregando el poder a fuerzas conservadoras islámicas -basta observar lo que acontece en Egipto o Libia- luego de miles de muertos. Una solución diferente habría sido promover una salida aceptable para todas las fuerzas y ofrecer el asilo a gobernantes que por eternizarse en el poder no escatiman medios y acabar lo más pronto sus nefastos “reinados”. Al ofrecer asilo ayudaríamos a sus pueblos librándoles de tanto sacrificio y muerte; y, a lo mejor en algo serviría a que no todo el espectro político termine en la reacción y confesional.