Sebastián Hurtado

'Agua mexicana'

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3 de December de 2013 00:01

En Norteamérica existe un extendido cliché sobre la calidad del agua que se sirve en México. En el lenguaje popular la expresión "agua mexicana" -justa o injustamente- describe a un líquido vital contaminado, cuyo consumo casi garantiza una descomposición estomacal .

Dicho cliché fue graciosamente retratado en la película "Sex and the City" en donde, durante unas vacaciones en México, la actriz Kristin Davis se pasa consumiendo agua embotellada para evitar enfermarse. Todo va bien hasta que, mientras toma una ducha, inadvertidamente traga un sorbo de agua que, en cuestión de minutos, le produce una diarrea incontrolable.

Todo esto viene a cuento pues parecería que los ecuatorianos hemos venido trabajando diligentemente en acuñar un nuevo cliché para el imaginario regional. La expresión "justicia ecuatoriana" bien puede terminar convirtiéndose en el equivalente judicial del "agua mexicana", dada su pobre calidad y lo nociva que puede resultar para quienes acuden a ella. La triste reputación de la "justicia ecuatoriana" ha sido cuidadosamente labrada sobre la base de décadas de manipulación política, inestabilidad institucional, procesos viciados y sentencias que hacen cualquier cosa, menos impartir justicia.

Esta situación se ha vuelto más evidente, luego de que cortes internacionales han puesto su mira en algunos hechos ocurridos alrededor del sistema judicial ecuatoriano durante la última década.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) acaba de decidir que la destitución de magistrados y vocales de los altos tribunales de Justicia de Ecuador, ocurrida en el año 2004, fue -para variar- una decisión política irregular y arbitraria. Queda por verse qué opinaría la CIDH sobre algunas decisiones políticas posteriores que, nuevamente de manera irregular, han sacudido al sistema de justicia ecuatoriano .

Por otro lado, dos cortes internacionales han hecho serios cuestionamientos a un juicio local que terminó condenando a Chevron-Texaco, a pagar USD 9,5 billones por los daños ambientales causados cuando operó en la Amazonía ecuatoriana. Estas cortes no ponen en duda la existencia de tales daños, pero sí el que haya existido algo siquiera cercano a un debido proceso durante el juicio que se ventiló en las cortes ecuatorianas.

Finalmente, el hecho de que en estos días muchos casos judiciales de alto perfil se detengan, avancen o cambien de rumbo, al ritmo de las declaraciones públicas que hacen funcionarios interesados en ellos, sólo sirve para reafirmar una larga tradición de influencia y manipulación política dentro del sistema de justicia del país.

La posibilidad de recibir "justicia ecuatoriana" es motivo de gran preocupación, sobre todo para a aquellos que se encuentran en el lado "equivocado" de la coyuntura política. Situación que será aún peor si Hollywood decide hacer una película al respecto .