Diego Cevallos Rojas

Adolescentes bajo la moral correísta

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Contra el embarazo adolescente el Gobierno habló alto y claro: la principal arma será intervenir en familias, escuelas y comunidades con un mensaje moral sobre afectividad, amor y abstinencia. Para gran parte de los seguidores del oficialismo que se identifican con la derecha conservadora, la estrategia suena bien. Pero es un retroceso.

La experiencia, las recomendaciones derivadas de innumerables foros y lo aconsejado por agencias de la ONU, indican que el camino es otro y debe derivar de un debate social amplio
e intenso. Poner acento en la moralidad y la ­abstinencia no resolverá el problema.

Ecuador traza, sin mayor discusión y desde el púlpito presidencial, una ruta equivocada. Se sincera con su fuero conservador y autoritario.

El embarazo adolescente es un problema social y de salud, básicamente de los países de ingresos bajo y medio. Unos 16 millones de nacimientos se registran cada año en el mundo, de mujeres de 15 a 19 años. La tasa de embarazo adolescente en los países de ingreso medio es más del doble que en los de ingreso alto. En los de ingreso bajo es cinco veces superior.

¿Será que en las naciones desarrolladas hay una moral superior, mayor amor familiar y abstinencia que en los otros y que por eso allí descendieron los embarazos adolescentes? No es así. La respuesta es que en los países con ingresos altos la receta es distinta a la ideada por los ecuatorianos.

Entre otros elementos, esa estrategia, que es la recomendada por ONU, incluye educación integral y sin tapujos sobre sexualidad, atención diferenciada a adolescentes en centros de salud, acceso pleno a métodos anticonceptivos, estimulación de la comunicación entre padres e hijos y promoción de relaciones de igualdad entre los sexos, así como tolerancia hacia la diversidad.

Según el nuevo Plan Nacional de Fortalecimiento de la Familia, para combatir el embarazo en menores hay que “lograr un giro significativo en el patrón de comportamiento (…) respecto de la vivencia de la afectividad y la sexualidad”. El anterior estaba mal, pues se basaba en un hedonismo puro y vacío, dijo el presidente Correa.

En Ecuador, los adolescentes de 10 a 19 años representan 20% de la población. Aunque la ­fecundidad ha disminuido en todos los grupos etarios, en ese no. Un 20% de las menores son madres o están embarazadas. Es una expresión de subdesarrollo. Un embarazo adolescente perjudica a la afectada, a su entorno y a
su ­descendencia.

Seguramente los seguidores más acérrimos del Presidente y los que le apoyan tibiamente -38% de los primeros y 30% de los segundos se definen como de derecha, según la última encuesta de Habitus realizada en Quito y Guayaquil- batirán palmas por la nueva estrategia.

Las políticas progresistas, que son las que han dado resultados, fueron sacrificadas. Se sumó un frente más al retroceso en derechos humanos.

diego.cevallos@gmail.com