Pablo Ortiz García

Adiós a la vida

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23 de August de 2013 00:01

El jueves pasado, a través de una cadena nacional, el Presidente de la República afirmó que el proyecto Yasuní-ITT no va más, por cuanto el mundo "ha fallado". Señaló que el planeta Tierra es una "global hipocresía (pues) la lógica que prevalece no es la justicia, sino la del poder". Sin comentarios a esta novedosa argumentación. No mencionó, sin embargo, el artículo 71 de "su" Constitución que ordena: "La naturaleza o Pacha Mama, donde se reproduce y realiza la vida, tiene derecho a que se respete íntegramente su existencia y el mantenimiento y regeneración de sus ciclos vitales, estructura, funciones y procesos evolutivos". ¿Acaso esta decisión respeta el derecho de la Pacha Mama? Como consecuencia de no continuar con el proyecto Yasuní-ITT, medios de comunicación, articulistas, periodistas y dirigentes de organizaciones, han expresado sus ideas al respecto. Según la Ley de Comunicación, si un conglomerado humano expone sus opiniones sobre un asunto de trascendencia, esos comentarios podrían ser calificados como linchamiento mediático. Esa coincidencia reiterada en tratar el tema del Yasuní-ITT en diversos medios de comunicación, podría dar sustento para que el Ejecutivo inicie procesos administrativos en contra de la prensa.

Si se desea que el mundo colabore con un tema tan importante para la vida, no es cuestión de mendigar dinero. Es cuestión de predicar con el ejemplo. El gobernante debería adoptar políticas de ahorro, como por ejemplo, no seguir incrementando el gasto corriente (burocracia), creando organismos de control y persecución. No adoptar políticas de subsidios. No autorizar viajes a los más recónditos sitios del planeta, para comprar souvenirs para la familia del "afortunado" burócrata. Por eso, ¡cómo puede el "hipócrita" mundo no atender el pedido del Presidente ecuatoriano ! Yasuní-ITT fue lo más revoluci onario de la Revolución Ciudadana, talvez lo más importante y trascendente para la vida de los seres que habitan este planeta. Las 982 000 hectáreas del Parque Nacional Yasuní eran una inversión para la continuidad de la vida. Una idea que esta generación y las venideras hubieran reconocido al presidente Correa. Pero más pudieron los gastos de un presupuesto elevado y de exorbitantes deudas adquiridas por el gobernante, que el oxígeno de un bosque virgen, que las aproximadas 100 000 clases de insectos, 150 000 anfibios, 598 especies de aves, 200 mamíferos y 2 114 tipos de plantas.

Esos sapos, culebras, papagayos, hormigas, etc., únicos en el planeta, disminuirán en el mochado Parque Nacional Yasuní, con un grave e irreparable daño al hábitat de esa maravillosa selva, todo por falta de decisión de un Gobierno que prioriza el gasto y endeudamiento agresivo, antes que el ahorro y el futuro.