José Ayala Lasso

Acuerdo nuclear con Irán

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7 de December de 2013 00:01

Como no podía ser de otra manera, el acuerdo entre Irán y el Grupo 5+1 (Estados Unidos, Rusia, China, Gran Bretaña, Francia y Alemania) sobre las investigaciones nucleares en la República islámica, ha sido recibido con beneplácito y alivio por la comunidad internacional, con la excepción de Israel, cuyo primer ministro, el señor Netanyahu, ha dicho que tal acuerdo es un "error histórico" que hará al mundo aún más peligroso al entregar la posibilidad de desarrollar la más peligrosa de las armas al más peligroso de los regímenes.

La llegada del señor Rohani a la Presidencia de Irán, hace pocos meses, significó un cambio en el sombrío panorama que predominaba en la zona, a causa, en gran medida, de la intemperancia y radicalismo del anterior jefe de Estado, Mahmud Ahmadineyad, cuyas belicosas actitudes habían impedido ensayar siquiera un proceso de negociaciones con Teherán.

La moderación de Rohani -que algunos calificaron de "hipocresía"- parece estar confirmándose en la práctica.

Las investigaciones que realizaba el Régimen iraní, con evidentes objetivos militares, dieron lugar a que Israel declarara que si la comunidad internacional no adoptaba medidas para frenar las políticas de Teherán, tomaría acciones unilaterales para destruir su potencial atómico. Tel Aviv fijó un plazo para que Irán llegara a un entendimiento con la OIEA (Oficina Internacional de Energía Atómica): la primavera de 2013. El plazo se cumplió sin que la advertencia israelita se hiciera efectiva. El acuerdo al que se ha llegado es positivo, aunque tiene bemoles que deberán ser aclarados en el nuevo período de negociaciones que tomará seis meses.

No hay que extrañarse por la reacción de Israel, pero sí sería lamentable que tal criterio llegue a convertirse en un obstáculo más en el proceso que deberá abrirse de inmediato para profundizar y ampliar los acuerdos logrados. No cabe adoptar ni la actitud ingenua de creer que todos los problemas se han resuelto, ni la pesimista de negar valor al compromiso de Ginebra, cuyo cumplimiento será verificado mediante un sistema de inspecciones diarias por la OIEA.

El acuerdo con Irán ha despertado de inmediato una serie de intereses económicos y políticos deseosos de sentar bases para beneficiarse con los cambios que se producirán. Grandes empresas multinacionales están analizando el posible ingreso del petróleo iraní a los mercados mundiales y, eventualmente, una reducción de su precio. Los transportistas navieros están alertas. La competencia entre capitales chinos, rusos, norteamericanos y europeos empieza a dibujarse. Pero, más allá de todo esto, el mundo debe sentirse estimulado ante la posibilidad de que las tensiones disminuyan en el Oriente Medio. El camino hacia la paz exige, con frecuencia, mutuas concesiones y un acto de fe.