Pablo Ortiz García

Esas abreviaciones

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La vida cada día es más rápida. La vorágine diaria la creamos los seres humanos. Las cosas se las hace de forma apresurada, a veces sin la profundización suficiente porque supuestamente nos atrasamos. Todo es cuestión de tiempo, sin importar, en muchos casos, la calidad de vida.

“Breve, breve” se hacen muchas cosas, porque enseguida hay que atender desenfrenadamente otro tema. Mientras más ocupado se es, más importante se lo considera. Al sueño y al descanso se los puede sacrificar. La alimentación en la mayoría de los días no se le da la atención que merece, por ello, se ha creado en idioma inglés la forma de llamarla: “fast food”, anglicanismo adoptado en Ecuador por algunos noveleros ejecutivos jóvenes.

En los almuerzos de antaño se intercambiaban ideas, se discutían con altura tesis y se sostenían unas prolongadas sobremesas. Los viejos contaban sus experiencias, hablaban de sus vivencias, mientras los jóvenes participaban y escuchaban las sabias palabras de los mayores y sus anécdotas. Todo esto va camino a la extinción. Hoy no hay calidad ni cantidad de tiempo para los amigos, porque la gente tiene que producir. La vida demanda gastos antes impensables. El efecto de ostentación no existía. Hoy, en cambio, es un signo de poder y de ascenso en una sociedad metalizada. Antes se vivía con intensidad lo bueno, se apreciaban los pequeños detalles que generaban grandes satisfacciones. Se trabajaba, se producía y se tenía para comer, educar y tiempo para distraerse.

Todo era calmado, las cosas se las llamaba por su nombre, aunque decirlas tome un poco de tiempo. El español era el idioma oficial que se utilizaba en nuestro Ecuador, y frecuentemente se empleaban palabras en quichua, como por ejemplo, arraray, atatay, achachay. El inglés se lo empleaba cuando era imprescindible. No calaba en nuestro vocabulario diario el “ok”, ni el “by”, ni los “malls”.

El apuro por ganar tiempo al tiempo, para al final de la vida llegar agotado de haber hecho mucho, pero sin recordar qué, hace que ahora se empleen, cuando se redacta un “mail” (no un correo electrónico), abreviaciones de frases en inglés. Así, por ejemplo, no se escribe “para tu información” (“for your information”), sino los apuraditos ponen “FYI” (la primera letra de cada una de las palabras en inglés). O, “ASAP” (“as soon as possible”) por “lo más pronto posible”. O, “AKA” (“also know as”) en vez de “también conocido como” (cuando a una persona o cosa se la conoce de otra forma). Obviamente que estas abreviaciones se las remite a los “VIP” (“very important person”). El apuro va acabando la calidad de vida. Las tensiones diarias nosotros las creamos, para luego ahorrar tiempo copiando anglicismos.

“IMO” (“in my opinion”), estos modernismos son “WTH” (“what the f*ck”), lo que prefiero no traducir.

portiz@elcomercio.org