Abelardo Pachano

Inquietudes nacionales

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1.- El Presidente ya advierte los efectos de la contracción de la economía para este año. ¿Cuáles son sus comentarios?

Los hechos son tan evidentes que rebasan la estrategia de esconder la realidad. El Gobierno se resiste a reconocer que cometió errores de fondo, muchos y reiterados, en la formulación de su estrategia económica. Jugó con los riesgos, los desafió y estos finalmente se hicieron presentes. Ahora, intenta fijar las responsabilidades en factores imprevistos como si en la economía no existieran las previsiones. Terceriza, disculpen la palabreja, la culpabilidad de lo que ocurre. Sin embargo, sabe que el daño está hecho y visualiza los efectos: recesión, contracción monetaria, desfinanciamiento de la balanza de pagos y por supuesto déficit fiscal sin posibilidad de atención.

Desde el año anterior ya se apreció el cambio de ciclo en la economía mundial. Aún más, desde el año 2012 existieron anuncios de que aquello estaba en camino. Uno de ellos fue el descenso de los precios de las materias primas. El petróleo también empezó a señalar modificaciones en su estructura productiva. Finalmente, acompañó el proceso declinante de precios en los inicios del 2014. Ahora se han sumado China y sus pares emergentes en la configuración de este escenario. Lamentablemente, el Gobierno Nacional consideró que eran eventos temporales y, continuó con su política expansiva, a la par que desequilibrada, que además es una amenaza para el cuidado de la naturaleza.

Hoy, recoge lo que sembró: problemas complejos, que amplían sus radios de acción, contagian actividades, generan desocupación, frenan la inversión privada. Pero no los atiende de forma ordenada. Se niega a plantear un programa de ajuste, incluso no quiere señalar que existe una crisis. Parece que no desea utilizar un lenguaje que le acerque a lo realizado por gobiernos anteriores.

Lo cierto es que el tiempo, aliado o enemigo de un escollo según se actúe con oportunidad o dilate las decisiones, destapa los aprietos y descoloca al gobierno. Por eso se ve obligado a señalar los hechos, aun cuando lo hace como si se tratara de algo poco sustantivo.

2.- ¿Cómo se debe reestructurar el gasto público. Habrá que hacer recortes. En qué áreas?

Para restablecer el equilibrio de las cuentas fiscales, poniéndolas además en una posición compatible con una estructura macroeconómica, que permita ofrecer un panorama de crecimiento sostenido y previsible en un plazo razonable, deberá realizarse una selección de gastos que implique (entre gastos corrientes y de capital) una reducción programada del equivalente a 10 puntos porcentuales del PIB.

Por supuesto, es una tarea enorme con altos grados de dificultad, pero inevitable. En esa perspectiva, el gobierno deberá preservar los programas sociales (educación, salud, previsión, pobreza, niñez), y descartar todos los que pueden ser atendidos por una gestión compartida con las actividades privadas. Será indispensable podar la estructura administrativa para adecuarla a las necesidades de un Estado cuyo papel deje de ser intrusivo.

3.- Se habla de un posible presupuesto de 30 000 millones. ¿Se lo podrá cumplir?

Si se refiere exclusivamente al posible Presupuesto del Gobierno central para el año 2016, el recorte sería de aproximadamente 6 000 millones de dólares (6% del PIB) frente al último dato del presupuesto en ejecución.

El esfuerzo de corrección del desequilibrio fiscal sería apreciable y confirmaría la línea de ajuste que indefectiblemente debe seguir la política económica. ¿Será suficiente para una transición ordenada? No lo sé con certeza. Preocupa de manera particular dos temas: la sostenibilidad de la recaudación de tributos, algunos de los cuales fueron exclusivos de este año y otros guardarán relación con un ambiente recesivo, así como el acceso a financiamiento externo.

4.- ¿Está bien calcular el precio de un barril de petróleo nacional en 40 dólares para el presupuesto del 2016?

Es un precio razonable. Significa el 50% del precio fijado para el año en curso, con lo cual se corrige el error cometido a pesar de las advertencias planteadas con oportunidad a los diputados del Congreso Nacional.

A esta hipótesis deberá acompañarle una estimación razonable de producción, cuya trayectoria actual tiene una caída diaria del 4% frente al pico alcanzado a fines del 2014, que incluso podría agudizarse como secuela del desfinanciamiento de las empresas petroleras del estado.

5.- Hay un nuevo planteamiento sobre los impuestos a las herencias y plusvalía. ¿Cuál es su opinión?

El gobierno busca, con algún grado de desesperación y poca consistencia, el restablecimiento de las relaciones con los inversionistas privados. Promueve esa ley denominada de Cooperación Público-Privada. Busca adornarla de incentivos, algunos de los cuales pueden tener cierto atractivo, pero por otro lado anuncia la existencia de un fuete para castigar la acumulación de capital.

El esquema de proliferación de la inversión pública está en sus estertores finales. Hay necesidad de volver a reencontrarse con las iniciativas privadas y esos dos proyectos son una amenaza. Pueden llegar a convertirse, como ya ocurrió, en una provocación que ocasione nuevos malestares.

No se trata de cambiar ciertos valores sino del concepto que llevan consigo: atentan al derecho de propiedad y cortan de un tajo la yugular de la multiplicación de la riqueza. Miren, solo como ejemplo, el estado al cual le redujeron, de un solo golpe, al sector de la construcción. Quienes más pierden, y no son los únicos, son los trabajadores despedidos con el solo anuncio de estas iniciativas.

Si no hay consistencia, no se puede atenuar los daños que están en pleno proceso de maduración. El ciclo puede tomar otro cariz.