Miguel Rivadeneira

Por eso estamos así

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11 de November de 2013 00:02

Los egos personales y las ambiciones políticas inmediatas se siguen imponiendo por falta de una visión pragmática del mediano y largo plazos y el cálculo del momento. Las elecciones seccionales están a la vista y existen algunos candidatos que se creen los predestinados hoy para unos cargos (mañana será para otros) y los dueños del triunfo cuando los problemas estructurales de los ciudadanos demandan un análisis prioritario y responsable.

No reparan que los procesos no son iguales, que hay condiciones totalmente desiguales y en contra frente a los que no integrarán las listas oficiales y unos caen en las mismas prácticas políticas de los amarres y componendas en una época que se exige transparencia y acuerdos públicos sobre la mesa y no debajo de ella. Por ello se desbarataron y les pulverizaron a los partidos, lo cual ha sido lamentable porque no permite funcionar un pleno sistema democrático.

Las divisiones en las tendencias favorecen al sector oficial, que va a actuar con sus candidatos a la reelección en cancha propia y con jueces conocidos, con condiciones legales favorables en el reparto de los votos. Con unos candidatos propios del proyecto político y otros que antes pertenecieron hasta a la denostada "partidocracia" y a organizaciones de oposición y que solo quieren seguir en los cargos, con todo lo que aquello representa, que adulan y se ponen la camiseta para el disfrute del poder.

Qué pena que no se valore a conciencia el momento político que se vive y de hecho se favorezca a los que dicen que van a enfrentarlos. El hecho que no se haya tocado fondo como otros países, que han sufrido atrocidades, les ha enceguecido en sus aspiraciones y casi toman la coyuntura en forma deportiva.

¿Tienen que presentarse realidades duras y difíciles para reaccionar? Solo cuando se devastaron las democracias se despertaron tarde. Eso les llevó al Pacto de la Moncloa en España luego de Franco, a la concertación nacional en Chile para salir de la dictadura de Pinochet, el acuerdo nacional en Perú para salir de la corrupción y los abusos del fujimorismo y hoy en Venezuela cuando no repararon oportunamente en los errores de la clase política y hoy esperan salir del desastre del inmaduro chavismo.

Para reaccionar y volver a la democracia tuvieron que pasar hechos lamentables y ha costado décadas para restaurar las instituciones que fueron destruidas en medio de los atropellos contra los DD.HH. y las libertades individuales de todos. Qué pena que no dimensionen las cosas, que no proyecten los escenarios y que solo les interese los cargos y otros como trampolín político para futuras candidaturas. Qué lamentable que no tengan el olfato político, el sentido común y las visiones del mediano y largo plazos y cuando hay un desafío mayor de recuperar: la institucionalidad democrática.