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En Chipre había un rey que se llamaba Pigmalión. A él no le gustaba la forma de ser de las  mujeres y por eso estuvo solo por mucho tiempo. Pero un día empezó a esculpir una estatua de mujer con rasgos perfectos y hermosos. El soberano se sentía enamorado de su estatua de marfil y no podía dejar de admirarla. Así que  pidió a la diosa Venus que dé vida a su creación y así lo hizo.  Pigmalión la besó y esta cobró vida y se enamoró de su creador y juntos tuvieron un hijo.

Esta es tan solo una historia griega. Pero, a lo largo de los años,  los hombres han intentado dar vida a sus creaciones y es en sí lo que se pudiera denominar inteligencia artificial.

Siempre ha estado en la mente de los humanos hacer seres a su imagen y semejanza. Es decir, la idea es lograr que  emulen las cosas que hacen los seres humanos como caminar, tocar instrumentos, hacer deportes, saber cuáles son las preferencias para que tomen decisiones. Y en ese camino trabajan algunas personas.  Hugo Banda, profesor de inteligencia artificial de la Escuela Politécnica es uno de ellos. Y para entender este tema hasta ha tenido que incursionar en los caminos de la filosofía y la psicología, pues dice que “lo que no se puede describir  no se puede representar y lo difícil de representar no se puede modelar”.

Pero este hombre y uno de sus  alumnos crearon algo que se denomina una ciudad artificial. Funciona en la computadora y tiene vida cuando se echa a andar el programa. No hay hombres y mujeres como se los conoce en la vida diaria ni tampoco árboles, vegetación, animales, luz u oscuridad. Pero sí hay elementos que los representan.

El hecho es que en una pantalla negra hay unos puntos de color cyan, que son los recursos con los que cuenta esta sociedad para vivir. De pronto el lugar se inunda de puntos rojos, son las mujeres, luego llegan los hombres, son los puntos azules. Y de una población pequeña se empiezan a reproducir,  utilizando los recursos con los que cuentan.

Los programadores de este sistema no han dado ninguna instrucción para que lo hagan, solamente se reproducen como lo harían en cualquier sociedad, de manera aleatoria. Pueden nacer más seres  de sexo femenino o masculino, sin que nadie externo lo haya programado. Y esta misma sociedad decide en qué forma consume sus recursos y cómo los cuida. Lo que sí está programado es que cuando hayan pasado 300 generaciones, la sociedad deberá acabarse y sus miembros, morir. Luego si se programa más a detalle este sistema se podrá saber qué ocurrió con esta sociedad, qué cambios tuvo, qué mutaciones se produjeron...

En el mundo,  este tipo de programas sirve para estimar varias cosas como por ejemplo la producción de la papa. Allí  se simula, por ejemplo,  que un insecto ataca al gusano que come este tubérculo antes de que este genere defensas. Y el programa consigue determinar el punto exacto en el que debe realizarse el proceso y cuánto tiempo puede tomar esta actividad. De esa manera se ejecuta en la vida real y se obtienen buenos resultados, todo con base en  la inteligencia artificial.

TENGA EN CUENTA

Los robots Actualmente existen máquinas que mantienen algunas conversaciones básicas, pero la idea es que tengan autonomía en ciertas actividades y decisiones. Eso es algo que ya se ha visto mucho en películas de ciencia ficción.   

El objetivo  Uno de las metas de quienes se dedican al estudio de la inteligencia artificial es, por ejemplo, crear una máquina a base de ciertos programas y que a partir de ellos vaya mejorando en su desarrollo.

En camino Uno de los siguientes pasos en este camino es lo que se conoce como la computación molecular y la utilización de compuestos orgánicos.


 
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