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Redacción Loja

En Cariamanga no se habla de otra cosa. Aunque el asesinato a una pareja y a sus dos hijos, de 9 y 12 años, ocurrió hace más de 15 días, el hecho sigue causando temor. El principal implicado es César Y., también acusado de provocar la desaparición de  Magali Jiménez, ex reina barrial del cantón.
 
El lunes  15 de octubre, el agente fiscal de Cariamanga,  Rodrigo Galván,  inició la indagación previa, tras conocerse el asesinato múltiple ocurrido el día anterior, en las fiestas  de cantonización.

Ese día,  Emerita Bravo salió junto a sus tres hijos a mirar el desfile. En la casa de paredes de adobe, caña y con el techo elaborado con despojos de plástico y cartón, su esposo José Flores y su hijo, de 14 años, prefirieron quedarse.
Cerca del anochecer, César Y., peluquero del pueblo,  fue a la vivienda de Flores, en el sector La Chirimoya, en el barrio Cango Bajo, en las afueras de Cariamanga.

“Don César empezó a contar que quería asaltar a un señor Masache que vive en Cascajal. Además, dijo que hace algún tiempo había ahorcado y violado a la hija de la carnicera y que la había enterrado con hojas de plátano, en Yanbaca.  Luego nos ofreció jugo de frutas. Apenas lo probé me puse mal. Empecé a vomitar. Mi padre fue en busca de ayuda”, relató el niño al agente fiscal.

Este chico, y su hermana de 10 años, son los sobrevivientes del asesinato. Al momento, tienen vigilancia policial como parte del Programa de Protección de Testigos del Ministerio Público.

 Luego de que José Flores fue en busca de ayuda, llegó Bravo con sus hijos. Según la investigación fiscal, ella le reclamó al implicado. Fue entonces, que su esposo José llegó también a la casa. “César empezó a pegarle a mi mamá. De pronto, escuché varios disparos. Yo me asusté y me escondí por las plantas. Él también huyó por el monte. Más tarde ingresé a la casa. Mis padres y hermanos estaban muertos. Solo una sobrevivió. Su cara estaba sangrando”.

A las 06:30 del siguiente día, los vecinos llamaron a la Policía. Bertha Merino, madre de José Flores,  dijo que había escuchado los disparos. “Pensé que los militares estaban haciendo prácticas. En mi casa y en la de mi hijo no hay luz. Yo no vi nada”, dijo sollozando.

El policía Modesto Jima fue quien realizó el parte policial y  Leticia Bustamante, las autopsias.
 José Flores recibió disparos en la garganta y en el tórax. A su esposa le fracturaron el cráneo a golpes y le perforaron el corazón de un balazo. Los pequeños, en cambio, murieron porque los disparos destrozaron sus corazones y pulmones. En el informe, la perito determinó que los niños tenían desnutrición crónica.

“Es un caso espeluznante y que por primera vez ocurre en la provincia. Luego de la declaración del pequeño se emitió la instrucción fiscal. Allanamos la casa de  César Y.   Encontramos varios cartuchos de pistola y en la noche lo detuvimos.  Todo se tramitó en un solo día”, explicó el fiscal Galván.

El peluquero, de 31 años, fue detenido dentro de un jeep junto a Benito V. y Jamil M. En sus confusas declaraciones dijo que el día del asesinato fue a una verbena en el barrio Chile y que luego viajó a Sabiango, en el cantón Macará.

“Me encontré con mi amigo Freddy. No me acuerdo su apellido. Viajamos porque queríamos ver a unas amigas. Pero no las encontramos. Decidimos tomar unas cervezas en la casa de alguien. Bebimos hasta la madrugada. Al otro día regresé acá. Estaba con mis amigos cuando un policía dijo que tenía orden de detención. Yo no maté a los Flores y nunca he disparado, pero hace un año y medio tenía una pistola de nueve milímetros. La vendí a un peruano en USD 450 ”.

Además, César Y.  reconoció que hace tres años lo llamaron de la Fiscalía por el caso de la ex reina.  “Magali estuvo conmigo en la mañana y tarde. Pero no sé más”.

La versión del implicado fue solicitada por Graciela Pinzón, madre de Magali Jiménez. “No descansaré hasta que el cuerpo de mi hija aparezca”, manifestó.

La semana pasada, la Policía y los familiares de Jiménez fueron a Yanbaca. Allí encontraron un preservativo, una soga y restos de una carpa. “Ahora hay que hallar el cuerpo. Para las próximas semanas organizaremos un evento para recaudar fondos y así pagar a expertos en encontrar osamentas”, comentó  Eliana Jiménez, hermana de Magali.

Los Jiménez también organizaron hace ocho días una marcha para exigir justicia y mayor seguridad en el pueblo, donde hay un juez, un fiscal y 10 policías.  “Cómo es posible que alguien sea tan infame”, dijo Pinzón.


Detalles del caso
César Y.   fue trasladado al Centro de Rehabilitación Social de Loja. En los próximos días, los psicólogos de la Fiscalía realizarán un examen para determinar si el implicado  presenta trastornos p sicópatas. El informe será la principal prueba para iniciar el juicio contra César Y.  
La niña que  sobrevivió al asesinato se recupera en el hospital Isidro Ayora. Tiene resguardo policial. Saldrá en las próximas semanas. Sin embargo, los funcionarios de la Fiscalía de Cariamanga están preocupados por la situación de los pequeños. Sus abuelos son de escasos recursos.
José Flores  era estibador.  El crimen develó otro problema en Cariamanga: la pobreza extrema. Pese a que en el cantón la migración ha reactivado la economía local, en las afueras del pueblo los campesinos no cuentan con servicios básicos. Flores ganaba a la semana USD 10. 
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