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Desde hace un mes cambió el sitio de compra de arroz. Elsia Castillo notó que en los mercados de Santo Domingo, el precio variaba cada semana.

La libra -recuerda- costaba 32 centavos hace 30 días. Pero ahora se encuentra hasta en 16 centavos más del precio anterior. Por eso decidió comprar en las ferias ciudadanas que funcionan desde el 2009 en la provincia.

Hay cuatro en sitios claves. Castillo frecuenta el que se instala cada sábado en el Recinto Ferial, ubicado en la entrada de la ciudad. Ahí , la libra del arroz se consigue en 34 centavos.

“Es un producto que se consume a diario. Por eso cada centavo de ahorro influye directamente en la economía familiar”, dice la mujer de 64 años.

Norma Castillo, administradora del Comercial Normita, que está junto al mercado de Santo Domingo, dice que el arroz que allí se vende llega de Guayas. La mayor parte desde Daule.

Los proveedores le han dicho que dos factores han originado el alza de precios. Por un lado las pérdidas de sembríos por la aparición de una especie de caracol.

En junio, la Junta de Riego América Lomas advirtió que en el invierno se afectó cerca del 40% de la producción nacional. Se proyectaba recoger 896 000 toneladas de arroz en cáscara, pero difícilmente se llegará a 650 000 en todo el país, según Julio Carchi, presidente de la Junta.

El otro factor que ha elevado los precios, dice Castillo, ha sido la fuga del producto a Colombia.

Johnny Arroba coincide. Este productor asegura que en la última época de cosecha llegaron decenas de camiones a Ricaurte, en Los Ríos. “Se llevaron cantidad de producto y dejaron desabastecido al país”.

Él tiene un puesto de venta en una de las ferias ciudadanas de Santo Domingo. Dice que ha logrado mantener los precios en el último mes porque no se vale de intermediarios para comercializar. Aunque si la situación no cambia hasta el próximo mes, tendrá que evaluar la conveniencia. “Acá se vende menos, pero en cambio todavía se gana por el volumen. Aún tengo en ‘stock’ arroz y voy a esperar a que se termine”. Cada fin de semana, él vende en promedio 200 quintales.

En Comercial Normita se comercializan 500 quintales semanales. “Cuando sube el precio parece que la demanda se dispara. La gente necesita el producto y a veces nos reclama diciendo que especulamos. Pero no ganamos más de dos dólares”, refiere Castillo. “El producto viene caro desde el Guayas y no podemos perder”.

Cuando el producto nacional no se encuentra, algunos comerciales de la ciudad compran arroz peruano. Pero los clientes tienen sus reparos. Coinciden en que no es de la misma calidad y que resulta más complicado prepararlo. “No importa la cantidad de agua que se emplee. Igual sale soposo”, dice Elsia Castillo.

Ella reconoce la calidad del arroz colocando un puñado del producto en la mano y observándolo. “Mientras menos grano quebrado tiene es mejor”.

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