Tiempo de lectura: 6' 11'' No. de palabras: 993

El agua dejó de ser cristalina en el río Winchele (Esmeraldas), luego de la rotura que se registró ayer en el Oleoducto de Crudos Pesados (OCP), cerca de las 06:13.

Unos 5 500 barriles de petróleo se esparcieron, según Petroecuador. Los pobladores dicen que recorrió unos 5 kilómetros del río.

"El olor a gasolina me despertó. Cuando me acerqué para ver qué ocurría, me fijé que el río tenía otro color y los animales se comenzaron a ensuciar", dijo Oswaldo Mala, morador de la zona.

Él convive desde hace nueve años con el OCP y asegura que es la primera vez que se registra un incidente de ese tipo en el lugar.

Según la petrolera estatal, las fuertes lluvias de los ultimos días provocaron movimientos en la tierra que afectaron el oleoducto.

Según el Ministerio de Recursos Naturales No Renovables, las exportaciones de crudo no se verán afectadas. La capacidad del almacenamiento del crudo en la Terminal Amazonas es de 1,3 millones de barriles y en el Terminal Marítimo de Esmeraldas existen reservas por igual volumen. "Esto permite atender las exportaciones programadas. Los próximos cargamentos de petróleo previstos para los días 10, 13 y 17 de este mes están cubiertos. El siguiente embarque de crudo está programado para el 19 de abril", señaló en un comunicado esa Cartera de Estado.

Además se dispuso acciones para remediar los daños causados por la contaminación. El río Winchele es la principal fuente de abastecimiento de agua de los pobladores de la comunidad del mismo nombre. Ahí habitan unas 300 personas. Yolanda Benítez, funcionaria de la Defensoría del Pueblo de Esmeraldas, llegó al sitio para constatar su situación.

"Los pobladores ocupan el agua de forma cotidiana. Lo sucedido nos preocupa y no podemos quedarnos de brazos cruzados".

Según Benítez, junto con el Ministerio del Ambiente se hará un levantamiento de la información.

"El agua no era contaminada, por eso la usábamos para el consumo humano. Además, para bañarse y calmar la sed de los animales", indicó Alberto Hanse. "El daño que han hecho es incalculable". Él es dueño de la finca El Prado, una de las cuatro propiedades que más daños registró.

En su predio, las aves de corral así como los peces terminaron cubiertos con una espesa capa negra de crudo. Apenas podían moverse en medio de la maleza, que también se tiñó de negro.

Hanse tuvo que echar mano de tres trabajadores para poder movilizar las 50 cabezas de ganado que se encontraban cerca del río, para evitar el contacto con el agua.

Eduardo Montaño, de la Unidad de Seguridad y Ambiente de la Refinería Esmeraldas, llegó al sitio para coordinar las acciones de remediación. Un grupo de 30 personas fue asignado desde que se conoció sobre la emergencia para tratar de contener el avance del petróleo con ayuda de una retroexcavadora. "Para evitar mayores fugas colocamos barreras de tierra", afirmó Montaño. "El derrame se logró detener a 800 metros de la desembocadura del río Winchele".

Juan Montaño, de la Dirección de Gestión Ambiental del Municipio dijo que un equipo de la institución estará pendiente de que se sigan todas las acciones para remediar los daños en la zona.

Él consideró buena la decisión de sellar el tubo que se encontraba en la ladera para evitar mayor expansión del crudo. La tubería de 38 pulgadas transportaba crudo para refinamiento desde la estación Amazonas, a 5 kilómetros de la ciudad de Nueva Loja.

"De la primera información que tenemos, el tubo estaba en una parte alta. Quienes alertaron a las autoridades fueron los moradores que escucharon una suerte de explosión cuando de repente se rompió el tubo", dijo Montaño.

"Se alertó a OCP sobre las altas precipitaciones en la zona de Winchele. Esto no es producto de sabotaje, ni trabajos mal planificados", agregó el funcionario del Municipio. Hasta ayer por la tarde, el Cabildo descartó la posibilidad de que los pobladores afectados sean reubicados en otras zonas.

Asimismo, pidió a los representantes del OCP que se encarguen de proveer agua a las comunidades, las cuales se quedaron sin su principal fuente de abastecimiento, que era el río.

Montaño indicó que la responsabilidad de proporcionar el agua para los pobladores y el suministro para las haciendas ganaderas del sector corre por cuenta de OCP quien debe además responder por los daños al ambiente.

También se pidió una evaluación de la ruta del oleoducto. Con una modificación de trazado se pudiera evitar que este atraviese zonas empinadas.

La de ayer fue la segunda rotura del OCP desde noviembre del 2003, cuando inició operaciones.

Un derrame de gran magnitud se registró el 25 de febrero del 2009, en el cantón El Chaco, cuando un derrame de 11 200 barriles de petróleo ocasionó daños ambientales que fueron remediados luego de siete meses.

En ese entonces, el crudo derramado, 11 200 barriles, se desplazó a lo largo de 185 kilómetros en las riberas de los ríos Santa Rosa, Quijos y Coca.

Otros antecedentes

En el período 2009 y 2010 se han presentado cinco derrames en afluentes de Esmeraldas. El Teaone y el Winchele son más próximos de la ciudad. La población en la ribera del río sufre afecciones recurrentes en la piel producto de la contaminación.

Durante el 2012 el río Teone fue también afectado por un derrame de 1 300 barriles de petróleo. Este afluente se localiza, al sureste, en la entrada a la ciudad de Esmeraldas. En su ribera se asientan los barrios Tolita, Propicia y Codesa.

El Ministerio del Ambiente sancionó a Petroecuador con USD 48 000 por el derrame ocurrido en el Teaone en el sector de La Tolita, en junio del 2010. Unas 1 000 familias habitan en este barrio residencial.

Califique
2
( votos)