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Se ha preguntado alguna vez ¿por qué algunos trabajadores faltan a la empresa por lo menos dos veces al mes? Expoflores se hizo esta interrogante. El gremio, con el apoyo del Programa Regional ComVoMujer de la Agencia de Cooperación Alemana, levantó un estudio de línea base en el 2010, en 16 fincas floricultoras, que mostró que 56% de trabajadoras sufría violencia familiar. Ello les impedía asistir al trabajo.

Además del daño físico y/o emocional en contra de las víctimas, recientes estudios muestran que la violencia contra la mujer genera pérdidas económicas a las empresas y a la economía de un país.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) calcula que las pérdidas laborales causadas por el estrés y la violencia representan entre el 1 y 3,5 % del Producto Interno Bruto (PIB) de un país, lo que aplicado al Ecuador significaría entre USD 641 y 1 900 millones.

Aunque no se han realizado estudios sobre cómo afecta esta problemática en el país, un trabajo efectuado en Perú da algunas pistas del impacto económico de esta problemática. La investigación 'Los costos empresariales de la violencia contra las mujeres en el Perú' (encargado por ComVoMujer a la Universidad San Martín de Porres) mostró que 23 de cada 100 trabajadoras reportaron haber sido víctimas de violencia de pareja en el último año. El estudio fue realizado en 211 medianas y grandes empresas peruanas.

Pero los hombres agresores también generan pérdidas para las empresas, pues faltan al trabajo, se atrasan o bajan su productividad. Es así que 25 de cada 100 trabajadores reportaron haber agredido a sus parejas el último año.

Esta situación, que genera problemas como ausentismo, rotación de personal, presentismo y costos de testigo, le cuesta al Perú 3,9% de su PIB; esto es, USD 6 744 millones al año. "Los costos son altos y no tomarlos en cuenta es una actitud no empresarial, ya que inciden en sus utilidades y beneficios", explica Christine Brendel, directora regional de ComVoMujer.

En efecto, solo un 12% de empresas toma medidas para enfrentar esta problemática, pero de manera poco organizada.

En Ecuador, las fincas floricultoras crearon, a partir de los estudios realizados en el 2010 y con el apoyo de ComVoMujer, un plan de prevención de violencia de pareja, que incluye capacitación a trabajadores y supervisores, establecer canales para redireccionar denuncias sobre violencia e incluso alianzas con gobiernos locales y entidades para apoyar a las víctimas.

Una de las floricultoras que participó en el estudio fue Roma Verde, que tiene fincas en Tabacundo y Machachi. El 80% de la plantilla de esta firma es mujer y uno de los factores principales para el ausentismo laboral es la violencia de pareja. Mayra C. trabaja en esta empresa desde hace cinco años. Aunque ella asegura no haber sufrido agresiones físicas, confiesa que tenía baja autoestima debido a maltratos psicológicos de su excompañero en el hogar.

Silvana Coloma, jefa administrativa y de Recursos Humanos de Roma Verde, asegura que antes que iniciaran este programa tenían un índice de ausentismo de 15% anual de sus trabajadoras. Tres años después se redujo al 1%.

Actualmente, el maltrato físico en las trabajadoras ha disminuido, aunque reconoce que la comunicación de este tipo de problemas siempre es un problema delicado. De igual modo, todavía se detectan problemas de maltrato psicológico y sustracción de dinero a las víctimas por parte de las parejas.

Mayra C. añade que, en principio, le costaba reconocer e identificar los problemas que atravesaba, pero con la ayuda de especialistas de la empresa donde labora se dio cuenta que debía tomar decisiones en su vida afectiva.

"Venir al trabajo con preocupaciones es muy difícil, se rinde menos. Pero ahora, junto a nuestras compañeras nos hemos dado cuenta que valemos mucho y podemos ser independientes y ser felices con nuestros hijos", agrega la empleada, de 24 años.

En la finca de Machachi laboran 38 mujeres y 12 hombres. Todos reciben charlas desde mayo de cada año (dos sábados al mes). Además, cuentan con un acompañamiento psicológico continuo.

"No se puede maltratar ni a un pétalo de una rosa; son sensibles como, nosotras", dice Jimena T., señalando una de las flores del área donde trabaja. Ella, quien labora en esta firma desde hace siete años, comenta que con el programa se han apoyado entre las compañeras. "Nos acompañamos a poner las denuncias en las comisarías, no escuchamos".

En el ámbito empresarial, además, existen sellos que reconocen que una empresa ha trabajado para enfrentar el tema de violencia contra la mujer. Un estudio sobre los costos de la violencia contra la mujer en Ecuador en el ámbito microempresarial revela que el país pierde USD 120 millones por días perdidos y gastos imprevistos, según un reporte que publica hoy el semanario Líderes.

"Pensar que los problemas familiares no tienen por qué afectar el desempeño laboral es una teoría de manejo empresarial muy antigua. Por más que lo neguemos, es un problema que incide en la productividad", dice Brendel.

Punto de vista

Evangelina Gómez Directora del Consorcio Ecuatoriano para la Responsabilidad Social 'No solo las empresas deben ver este problema, sino todos' El estudio en Perú es muy interesante y podemos hacer una proyección de los resultados de ese país hacia el Ecuador, pues las realidades son muy parecidas en las naciones andinas. Creo que las empresas que son socialmente responsables están preocupadas por sus colaboradores y los miran no como obreros sino como sus públicos internos. La conciliación entre la vida familiar y laboral debe ser tratada con mucha más seriedad dentro de las empresas. Es importante ver a la responsabilidad social como un modelo de gestión.

Más sobre el estudio

Ausentismo. Tardanzas, faltas injustificadas, permisos o cambios de turno imprevistos. La U. San Martín de Porres calculó los costos por ausentismo en Perú: USD 1 168,2 millones anuales.

Costo del testigo. Los compañeros de trabajo de una víctima de violencia también sufren presentismo (baja productividad), pues dedican tiempo en consolar a la colega. En otros casos, la pareja acude a la empresa y hace escándalos, etc. Las pérdidas en Perú se calcularon en USD 594,1 millones por año.

26 000 dólares por año es el costo de la violencia que le pasa factura a la empresa.

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