Tiempo de lectura: 4' 52'' No. de palabras: 779

El primer computador del mundo no fue el Eniac, presentado en Estados Unidos en 1946, ni siquiera la máquina Enigma, patentada en La Haya en 1919 por Hugo Koch. El primer aparato automático capaz de registrar y procesar datos conocidos hasta hoy se denomina mecanismo Antikythera, hallado en 1902 en la isla griega del mismo nombre.

Este reloj astronómico, que data de entre los siglos I y II antes de Cristo, reproducía el movimiento de l sol y de la luna a través de sofisticados engranajes que aún hoy sorprenden a los científicos. “Es como un (dispositivo) GPS”, explica con orgullo Nicholas Ntovas, griego de nacimiento, casado con una ecuatoriana y que, luego de más de un año viviendo en Ecuador, abrió hace tres meses un restaurante de comida de su país en el norte de Quito.

Aunque vivió desde muy joven en Nueva York, donde aún mantiene una consultoría en soluciones tecnológicas de seguridad, viaja a Grecia de vacaciones, una vez al año. Hay una palabra en su idioma, ‘nostos’, utilizada para expresar la nostalgia por su tierra. ¿Pero qué se encuentra o le cuentan en una nación en crisis económica, con una histórica deuda pública de USD 350 000 millones y un desempleo que llegó al 21% en diciembre del 2011?

Ntovas afirma que se trata de un problema de Gobierno más que de la gente común. Se endeudó la clase dirigente, no las familias, porque según explica “el griego común gasta si tiene dinero, por eso ni siquiera utiliza tarjeta de crédito”. O por lo menos se emitieron 0,45 por habitante en el 2010, según estadísticas del sitio paymentcardyearbooks.com. En EE.UU. uno de cada 10 hogares tiene más de una decena de tarjetas de crédito, apunta la publicación Business Insider.

Sus familiares y amigos cuentan que, efectivamente, los precios han subido, y es más difícil llegar a fin de mes para los que deben pagar alquiler y están desempleados. Existe una profunda decepción sobre la integración a la Zona Euro en el 2001, porque piensan que el fin de su moneda (el dracma) marcó el inicio del declive.

Pero al tener como raíz una civilización milenaria, que ha sufrido fuertes crisis a lo largo de su historia, cree que Grecia va a superar esta crisis con trabajo. Y Theo Toulkeridis, vulcanólogo radicado en Ecuador desde 1999, coincide con esta afirmación. Él venía por pocos meses un año antes, pero en el avión que lo traía desde Brasil conoció a la quiteña que se convirtió en su esposa y madre de su hija Katherina. Actualmente dirige el área de investigación en Geología y Geografía de la Escuela Politécnica del Ejército.

Al estar también al frente de la Sociedad de Griegos Residentes en Ecuador, afirma que en la capital “no hay más de 10”, es decir que hay quienes tienen la ciudad como su base de operaciones, pero viajan continuamente debido a su actividad profesional.

Aunque nació en Alemania y sus padres viven ahí, se identifica como griego. Y cree que, más allá de la ayuda de la Unión Europea -el viernes pasado se aprobó el segundo rescate por unos USD 163 800 millones-, hace falta encontrar un gobernante que sea un tecnócrata, “con título de PhD”. Su misión sería luchar contra la corrupción, que permite que los más ricos paguen menos impuestos y, además del turismo, aproveche recursos como, por ejemplo, el potencial minero de Grecia.

Dice convencido que los miles de profesionales griegos de alto nivel en todo el mundo no dudarían en colaborar ofreciendo capacitación o participando en proyectos si se lo pidieran. Vassili Tsipianitis, que llegó a Ecuador hace 13 años cuando trabajaba para una entidad bancaria y hoy tiene una empresa de mobiliario y diseño de interiores, señala que una de las 10 marcas de muebles que ofrece a sus clientes es griega.

Reconoce que no siente con mucha fuerza el ‘nostos’, aunque también va de vacaciones siempre que puede. Dice que la forma de ser de los ecuatorianos es muy similar a la de los griegos, y que de Europa solo extraña las cuatro estaciones bien marcadas.

Eso sí, aprovecha siempre que puede para reunirse con sus coterráneos a conversar -en griego cuando están solos-, y procura enseñar el idioma de su patria a su hija, para que pueda comunicarse con su abuela cuando viene de visita al Ecuador.

Califique
2
( votos)