Tiempo de lectura: 4' 12'' No. de palabras: 688

El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, dio anoche por terminado, de manera unilateral, un convenio con Alemania para conservar el parque nacional Yasuní, donde piensa explotar petróleo, y rechazó una aparente intromisión germana en política interna.

"La dignidad del país no está en venta. Señores (alemanes), quédense con su plata, rechazamos unilateralmente el convenio. Sabremos salir adelante sin la prepotencia de ciertos países que siempre se han creído los dueños del mundo", replicó Correa en una entrevista por televisión.

Se refirió a las declaraciones del portavoz del Ministerio de Cooperación alemán Sebastian Lesch, quien ayer lunes explicó que su Gobierno tendrá que estudiar la concreción de la decisión ecuatoriana y sus efectos sobre el acuerdo bilateral por el que Berlín se sumaba, con ciertas condiciones, al proyecto Yasuní-ITT.

También el consejero de la Embajada alemana en Quito, Ronald Munch, pidió hoy, tras una reunión con la viceministra ecuatoriana del Ambiente, Mónica Hidalgo, una conversación con el Gobierno de Ecuador, lo antes posible, para revisar el convenio.

Se da por terminado el acuerdo "por la insolencia de estos funcionarios de tercer nivel que no han sido desmentidos por los funcionarios del primer nivel", añadió Correa al precisar que la decisión de explotar el petróleo del subsuelo del parque nacional Yasuní, en la Amazonía, es "soberana".

"No tenemos que dar explicaciones a nadie, no tiene que crear conflicto con nadie, esta es una decisión soberana de Ecuador y, si se crea un conflicto diplomático por esto, será porque se han entrometido en decisiones soberanas de Ecuador y este Gobierno ni este presidente lo van a permitir", remarcó el mandatario.

"Qué solvencia moral tiene Alemania para decirnos a nosotros como conservar nuestro medio ambiente?", se preguntó Correa, aunque reconoció que la sociedad y el Parlamento alemán si apoyaron la iniciativa ambientalista.

Según Correa, fue el Ministerio de Cooperación de Alemania el que siempre se opuso a apoyar el proyecto Yasuní ITT, por el que Ecuador buscaba dejar bajo tierra un importante yacimiento petrolífero en esa zona amazónica considerada como uno de las concentraciones más importantes de biodiversidad del planeta.

Ecuador reclamaba una compensación de la comunidad internacional para conservar intacto el Yasuní, aunque el pasado jueves y tras seis años de haber lanzado la iniciativa, Correa dio por terminada la misma al reconocer que apenas se había recaudado el 0,37 por ciento de los 3.600 millones de dólares que esperaba.

Ese monto suponía la mitad de los recursos que, cuando se lanzó la propuesta, Ecuador calculaba obtener con la explotación del crudo de Yasuní, un parque de un millón de hectáreas en la selva amazónica.

El proyecto pretendía, además de conservar esa zona, considerada como un "pulmón del mundo", evitar la emisión de más de 400 millones de toneladas de dióxido de carbono, que se generaría con la combustión del hidrocarburo.

La decisión de Correa ha generado duras críticas de grupos ambientalistas, aunque el mandatario ha achacado el fracaso de la iniciativa a la desidia de la comunidad internacional para apoyarla.

Asimismo ha dejado en claro que la explotación petrolera en el Yasuní afectaría a menos del uno por mil del parque nacional y que en la operación se utilizará la mejor tecnología posible para minimizar el impacto ambiental.

Ecuador, recordó en la entrevista, recibirá más de 18 000 millones de dólares por al explotación del crudo del Yasuní, dinero que le permitirá erradicar la pobreza y dirigir el desarrollo nacional.

Correa también dijo estar dispuesto a ir a una eventual consulta popular por este caso, y expresó su confianza en ganar en esas elecciones porque el pueblo apoyará su propuesta.

"Así como queremos la naturaleza, también queremos sacar de la pobreza" a los ecuatorianos que se encuentran en ese umbral, agregó Correa y reiteró que para la propuesta Yasuní ITT "no hubo la respuesta del mundo".

Califique
2
( votos)