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Un inocente paseo junto a una vacona por el pozo petrolero Aguarico 2, en Sucumbíos, cambió la vida de José Guamán, de 66 años, para siempre. Su esposa cayó en una de las tres piscinas de crudo que, según cuenta, dejó la empresa estadounidense Chevron.

Tras el accidente su salud se deterioró y comenzaron un peregrinaje por centros de salud, hospitales y clínicas sin ninguna mejoría. Tras siete años de lucha su cónyuge murió. En las últimas dos décadas ningún gobierno ni la empresa petrolera han llegado hasta su casa ni a la de 10 familias de la zona, para resarcir los daños.

Este agricultor no solo afrontó esta pérdida sino que día a día ha visto los efectos del crudo en sus cultivos de maíz, café, cacao y en un pequeño reservorio de agua.

Ayer acudió a ver al presidente Rafael Correa que visitó el pozo Aguarico 4, ubicado cerca de sus tierras y en donde se lanzó la campaña 'La mano sucia de Chevron'.

La estrategia se lanzó en medio de un debate sobre la explotación de crudo en el Yasuní, impulsada por el propio Presidente de la República. Grupos ambientalistas temen que el riesgo de un derrame en esta zona de gran biodiversidad pudiera reeditar la contaminación que hoy denuncia el Gobierno.

Según el Régimen, se escogió este pozo por ser un área donde operó exclusivamente Chevron, sin la intervención de la firma estatal Petroecuador. La petrolera estadounidense entró a esta área en 1974 y la abandonó en 1986.

Correa recorrió la zona para constatar la presencia de vestigios de petróleo. "Dónde están las cámaras", preguntaba con insistencia, para que registren los residuos de hidrocarburos.

Con un guante y luego sin él, introdujo su mano en el barro para mostrar al mundo la contaminación. Los flashes de las cámaras no pararon. Mientras, la ministra de Ambiente, Lorena Tapia, lo seguía junto con otros técnicos tratando de explicar lo que era evidente: petróleo derramado.

Chevron rechazó, en un comunicado, estas declaraciones. Dijo que la remediación de piscinas en el pozo Aguarico 4 es de exclusiva responsabilidad del Estado.

Según la petrolera, Petroecuador incluyó este pozo en la lista de sitios que debían ser remediados en su Proyecto estatal de Eliminación de Piscinas en el Distrito Amazónico en el 2006, el 2007 y el 2008. "Sin embargo, hasta ahora todavía hay una piscina abierta".

En el 2011, Chevron fue condenada por una corte ecuatoriana a pagar una indemnización de unos USD 19 000 millones por una contaminación ambiental. Pero la firma denunció un presunto fraude en su contra y pidió a un tribunal de arbitraje de La Haya endilgar a Ecuador el pago de la sentencia, lo cual ha sido rechazado por el Gobierno.

Según Correa, en esta instancia se quiere aplicar de forma retroactiva el Tratado Recíproco de Inversiones, pues Chevron dejó el país en 1992, cinco años antes de que entre en vigencia.

Durante su visita, Correa insistió que el daño causado por Chevron en la Amazonía fue 85 veces más grave que el derrame de British Petroleum y 18 veces más que el de Exxon en las costas de Alaska.

El Mandatario también hizo un llamado a no comprar productos a esta empresa petrolera ni ir a sus gasolineras. La cantante estadounidense Cher hizo la misma propuestra a inicios de este mes y lanzó un video contra Chevron.

Guamán escuchó atento a Correa, a través de una de las cuatro pantallas que desplegó la CNT.

Mientras, el Mandatario insistía en que si bien este caso de contaminación ambiental ha estado en manos de los perjudicados, como Presidente tiene derecho a opinar: "no permitiremos que desprestigie al país". Tras una hora de diálogo con periodistas dejó la zona y aseguró que en próximas explotaciones se usará tecnología de punta.

Guamán se fue contentó, está convencido que a lo mejor esta vez el Régimen atienda sus necesidades, que son muchas: agua potable, de riego, mejor atención médica...

  • Entrevista a James Craig, Asesor de Chevron

El Estado ecuatoriano incumplió

¿Qué lectura tiene de la campaña La mano sucia de Chevron que inició el Gobierno para mostrar la contaminación que dejó su compañía en la Amazonía?

Este esfuerzo de relaciones públicas auspiciado por el Gobierno ecuatoriano, en clara violación del derecho internacional, es el más reciente ejemplo de la interferencia del Gobierno en el caso Chevron en Ecuador. Si los reclamos contra Chevron tendrían sustento, los demandantes no hubieran tenido que fabricar evidencias, producir informes fraudulentos de la Corte y sobornar jueces para asegurarse su sentencia.

¿Por qué Chevron busca involucrar al Estado en un proceso que es entre entes privados?
El Estado ecuatoriano es el único responsable por las condiciones sociales y ambientales. Si hubiese cumplido con sus obligaciones bajo contratos y acuerdos firmados con Texaco, no estaríamos hablando de este tema hoy. El incumplimiento de esos contratos, algo exigido por el Tratado Bilateral de Inversiones entre Ecuador y Estados Unidos, es una razón para que Chevron haya demandado a la República ante la Corte Permanente de Arbitraje en La Haya. Hoy hemos visto un ejemplo más de la interferencia política del Gobierno ecuatoriano en el caso.

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