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La no renovación y renuncia a la Ley de Preferencias Arancelarias Andinas (Atpdea) preocupa a los empresarios cuencanos, aunque su fortaleza no es la agroindustria.

La medida afecta en un 85% a la comercialización de rosas, brócoli, palmito y productos similares que no son los ítems insignia de la ciudad, explicó el vicepresidente técnico de la Cámara de Industrias de Cuenca, Andrés Robalino.

Sin embargo, uno de los productos afectados será la cerámica plana. En la capital azuaya se fabrica el 60% de la producción nacional. Las baldosas y placas de cerámica ecuatorianas mueven en el país y el exterior USD 857 millones al año. De esa cantidad el 29% se exporta a EE.UU., de acuerdo con un informe elaborado por la CIC.

Para Robalino esta sería una pérdida porque las empresas azuayas se abrieron paso hacia ese mercado por su calidad. No obstante, sin esas preferencias, los productos similares de Colombia y Perú, que sí tienen acuerdos comerciales con EE.UU., serán más competitivos por precio.

La CIC ha tenido acercamientos y conversaciones con el ministro de Comercio Exterior, Francisco Rivadeneira, y la embajadora de Ecuador en EE.UU., Nathalie Cely, para definir alguna alternativa y proponer que se concrete un acuerdo que brinde estabilidad al sector exportador ecuatoriano.

"La cerámica plana es un producto manufacturado que tiene un 100% de valor agregado ya que su materia prima es la tierra y después de un proceso se transforma en un producto para la construcción y decoración de ambientes".

En Cuenca, el sector de la cerámica, que sin la norma Atpdea pagará 8,5% de arancel, genera más de 1 000 plazas de empleo.

La CIC cuenta con 97 socios e incluye a Rialto y Graiman como productores de cerámica plana. También están Kerámicos e Italpisos, que son comercializadores.

Robalino se refiere a Graiman como un caso de éxito ya que desde 2007 ha abierto nueve tiendas en EE.UU. y la no renovación de la Atpdea sí afectará en producción, ventas y generación de empleo.

Otro ítem que podría resultar afectado, dependiendo de las circunstancias, es la paja toquilla, que es un producto de tipo textil.

Esta artesanía sí está cobijada por la Atpdea, pero también se encuentra protegida por el Sistema Generalizado de Preferencias (SGP), por lo que si uno se elimina el otro lo suple. Sin embargo, dice Paola Ortega, de la Unidad de Comercio Exterior de la CIC, si este también se elimina sí afectaría al sombrero de paja toquilla, que tendría un arancel del 3,52%.

Las exportaciones de esta artesanía, que el año pasado fue designada como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura de la Humanidad (Unesco), representan USD 8 millones al año y emplean a más de 15 000 personas en las provincias de Azuay y Cañar.

La administradora general de la Asociación de Toquilleras María Auxiliadora, Karla Calderón, explica que aún no les informan sobre este particular y estarán pendientes sobre el tema. Ella sabe el potencial de este producto y confía en que no se vea afectado por la falta de los mecanismos.

Para el presidente de la Cámara de Comercio Ecuatoriano Americana (Amcham) en Cuenca, Francisco Gottifredi, este escenario es negativo para los empresarios y espera que haya pronto una solución, ya que EE.UU. es un socio comercial estratégico por su capacidad de consumo.

Más sobre la industria

La producción de línea blanca es un sector insignia en Cuenca. Este segmento no se verá afectado porque su mercado está en América del Sur y Centroamérica.

El mercado total de flores  mueve USD 572 millones. De ese rubro, Azuay representa cerca de 25%, según la CIC.

El sombrero de paja toquilla es apetecido en las temporadas de verano en EE.UU. Esta artesanía solo se produce en el país y esa puede ser su fortaleza.

Haga clic aquí para ver la infografía.

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