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A los pies del Chimborazo, en un frío absoluto, María Daquilema recorre un extenso sembrío de quinua. Las plantas, en las que el cereal aún tierno se muestra de colores verde y fucsia, se mecen mientras se prepara la tierra.

Esta plantación, ubicado en la zona chimboracense de San Juan, pertenece a una de las 141 comunidades que trabajan para la Fundación Familia y Mujer Andina (Fundamyf). Esta organización produce ítems andinos, de los cuales 60% se comercializa a escala nacional y 40% se exporta.

El producto estrella es la quinua. EE.UU. es el principal mercado de la firma ya que el 60% de las exportaciones va a ese país. No solo se envía el grano sino también producto industrializado: pop de quinua, fideos, galletas, harina, etc.

El peso que tiene este mercado ha generado preocupación en los exportadores debido a que a partir del 1 de agosto Ecuador se quedará sin la Ley de Preferencias Arancelarias Andinas (Atpdea), que permite el ingreso de los productos nacionales al mercado estadounidense con cero aranceles.

En el 2011 el Legislativo de ese país determinó una extensión de los beneficios de la norma por año y medio (sexta ampliación) y el plazo vence el próximo 31 de julio. A esto hay que añadir que el pasado jueves el secretario de comunicación, Fernando Alvarado, anunció que el país renuncia a las preferencias para evitar las presiones por temas económicos, ante el pedido de asilo del ex agente de la Central de Inteligencia de los EE.UU. (CIA), Edward Snowden.

Esta decisión no implica la pérdida inmediata de los beneficios. Simplemente, el cobro de aranceles para las partidas nacionales se aplicará apenas concluya el plazo.

"Si el país no es parte del paquete de preferencias el comprador adquirirá la quinua en Perú, en Bolivia (los grandes productores). Sería para nosotros complicado. Dependemos de lo que digan a ver qué pasa (hasta el miércoles pasado aseguraba que el tema era vago pues no había una decisión concreta)", dijo Alfonso Chávez, coordinador de proyecto de la firma.

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A la quinua le tocaría pagar un arancel de 1,1%, lo que implica que se encarecería frente a países como Perú, que tiene un acuerdo comercial con EE.UU. A eso hay que sumarle que una vez que termine la Atpdea no podrá acogerse a los beneficios del Sistema General de Preferencias (un mecanismo que ofrece preferencias arancelarias para ítems de 131 países).

El impacto no solo es económico sino también social: 10 500 agricultores, como María Daquilema, han mejorado sus condiciones de vida gracias a la venta del ítem.

"Me dedico a esto desde hace 15 años (aunque las exportaciones iniciaron en el 2002). Esto ha permitido que las mujeres tengamos un ingreso (el 80% de los socios de Fundamyf son mujeres) porque antes dependíamos de nuestros maridos (…) Mi familia, de seis personas, se beneficia de esto. Sin la venta, nuestros ingresos serían bajos. Además, recibimos capacitación, financiamiento, etc.", dijo la mujer de Tugshi de San Xavier.

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Antes del proyecto una familia podía ganar USD 1 al día. Ahora el ingreso familiar ha mejorado gracias al pago justo por saco (unos USD 100 en la mejor época). En promedio, según Fundamyf, cada hectárea genera 45 quintales (se entregan cada seis meses).

Beneficios similares los han conseguido gracias a la exportación, los productores de cacao fino de aroma. Uno de ellos es Juan Pérez (nombre cambiado, por pedido de las partes se omite). Él tiene una finca de 60 hectáreas en la Costa (a pedido de las partes se omite ubicación) en la que se observan mazorcas amarillas, verdes, etc.

"El valor del cacao ha sido reconocido al trabajar con exportadoras que pagan el precio justo. Antes de empezarles a vender cacao me pagaban USD 25 por saco. Ahora es el doble o más. Depende de la época y de la calidad (Pacari llega a pagar hasta USD 200 por saco)", dijo el campesino en medio de los árboles de hojas verdes y café.

Él forma parte de una asociación de agricultores que envían el 65% de su producción para la exportadora de chocolates Pacari. Walberto Valdez, quien es parte de una organización sin fines de lucro que apoya a los productores, habla del mejoramiento de las condiciones de vida de los agricultores.

"Antes de iniciar con la venta los ingresos de las familias eran de USD 80 a USD 100 mensuales. Ahora estos han alcanzado entre USD 400 y USD 500", manifestó.

El cacao es certificado como orgánico. Este es uno de los motivos que le ha permitido a Pacari, empresa que el año pasado ganó el premio al mejor chocolate del mundo, adquirir el producto. A la planta de la firma llegan entre 100 y 150 sacos al mes de la producción de 3 500 agricultores (si se suma a sus familias se calcula que 20 000 personas se benefician de la producción y exportación).

En la planta se genera empleo para unas 40 personas. Ellos se encargan de la fabricación del chocolate desde el 2007. Desde el 2008 exportan barras. Actualmente, unas 30 000 mensuales a EE.UU.

"El 40% de nuestras exportaciones van allá. Somos beneficiarios de la Atpdea y con respecto a la afectación tenemos que ver qué va a suceder. El sistema ha sido positivo. Por eso participamos en la campaña de la Embajada de Ecuador en Washington Keep Trade Going. Aquí no está en juego nuestra empresa sino el país", señaló Santiago Peralta, propietario de Pacari.

El empresario, en medio del penetrante olor de chocolate fino de su planta, cree que seguirá vendiendo pues su producto es "top". Además, una vez que se pierda la Atpdea podrá acceder al SGP. El problema se produciría si la oficina de comercio estadounidense (USTR) decide no ampliar el próximo año este beneficio al país.

En ese caso tendría que pagar aranceles. Según la Federación Ecuatoriana de Exportadores (Fedexpor), el arancel efectivo de chocolates y confites es del 6%.

Otras micro, pequeñas y medianas empresas como esta también se afectarían. Datos de Fedexpor muestran que el 30% de las ventas a EE.UU. son de este tipo de firmas.

Gran cantidad de estas venden productos no tradicionales. Según Fedexpor, el 45% de las exportaciones no petroleras es de este tipo de partidas, entre las que se encuentra la fruta deshidratada.

Una empresa que se dedica a esta última actividad es Terrafértil, cuya planta está al norte de Pichincha, en la zona de Tabacundo. El sitio tiene producción nacional y de exportación (20 países). Entre los ítems de venta están bananos, piñas, mangos y uvillas. Estas dos últimas van a los EE.UU.

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Juan Carlos Andrade, gerente general, indicó que el 18% de sus exportaciones va a ese mercado. El año pasado las ventas totales fueron de USD 2,4 millones (1,2 millones se exportaron desde la planta que está en Colombia. En cuanto a ventas a EE.UU. esto les ayuda por el acuerdo con ese país. Tienen otra planta en México).

A las frutas deshidratadas les correspondería pagar hasta 14% de arancel. Terrafértil sabe que el tema es complicado, por eso busca diversificar sus mercados.

A EE.UU. los productos se despachan al granel en cajas de 15 kilos. El producto llega de cultivos orgánicos. 200 productores entregan uvillas y se benefician gracias al pago de mejores precios. En la planta laboran 115 personas.

CRONOLOGÍA

1992 El Gobierno de EE.UU. crea un mecanismo para que ingresen sin aranceles a ese país 6 900 productos de los países andinos.

2006 Hasta el 2006 la norma estuvo vigente. Luego se ha ido extendiendo por varios períodos. El último plazo se puso en 2011.

2012 beneficiarios del Atpdea pidieron ser incluidos en SGP. Se busca ampliar Atpdea.

2013 Están protegidas por la Atpdea. De estas, 608 tienen el beneficio de la norma y del SGP. El resto solo Atpdea.


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