Enfermedades, comida muy condimentada y estrés son algunas de las razones por las que los perros pueden alterar sus hábitos alimenticios. Foto: Pixabay.

Enfermedades, comida muy condimentada y estrés son algunas de las razones por las que los perros pueden alterar sus hábitos alimenticios. Foto: Pixabay.

¿Por qué mi perro no quiere comer?

Santiago Sarango
Redactor (I)

Un fin de semana compartiendo un asado con los amigos puede convertirse en una causa para que un perro deje de comer. No necesariamente porque el animal no se sienta a gusto con las visitas, sino porque en algún descuido el can puede llevarse a la boca un pedazo de carne condimentada que altere su digestión y sus hábitos alimenticios para siempre.

Para Milena Arias, médica veterinaria del Hospital Veterinario de Especialidades SINAÍ, brindar o poner al alcance del animal alimentos aliñados o condimentados es una de las principales causas para que la mascota tenga inconvenientes a la hora de alimentarse.

Sin embargo, para la profesional, no siempre el problema ocurre por un tema de casualidad o un caso fortuito. El desconocimiento sobre qué tipo de alimentos y qué cantidades necesita un perro para su alimentación es un factor más importante a considerar en futuros problemas de nutrición.

Al momento de recibir una mascota, a decir de Arias, el primer paso es acudir a un veterinario para que formule, según la raza, edad, salud, estado nutricional, etc., qué clase balanceado le viene mejor al can y qué cantidades debe comer.


Precisamente, en la cantidad está la clave para detectar si el perro tiene problemas de apetito. Si antes del asado con los amigos el animal comía sus cantidades específicas de forma normal, después de ingerir un bocado de carne asada, por ejemplo, al día siguiente ya se podrán manifestar las consecuencias.

Lo más seguro, a decir de la especialista, es que el can empiece a comer menos. Es decir, si el perro ingería una porción de 100 gramos de balanceado, luego de ingerir un alimento procesado, comenzará a comer la mitad o menos de la mitad. Ello ya daría cuenta de un problema alimenticio.


Ahora, existen otros factores y motivaciones para que un perro no desee comer. La mezcla de balanceado con comida casera, el cambio del tipo de balanceado, el estrés y el padecimiento de patologías son cuatro ejemplos de la problemática.

En el caso de mezclar el balanceado con comida procesada el problema radica en la inclusión de dietas caseras al alimento normal de la mascota, es decir, sus croquetas.
De hecho, la inclusión de otras dietas o alimentos es un factor en contra decisivo. Otro ejemplo de ello es el cambio de marca del balanceado.

Ello se debe, según Arias, a que el estómago del can ya está acostumbrado a una dieta nutricional fija, que es proporcionada de forma exclusiva por algún tipo y marca de croquetas. El cambio brusco por otro tipo de balanceado provocará efectos adversos en la alimentación del perro. El vómito puede ser una consecuencia inmediata.

Por otro lado, el estrés es otro elemento que también afecta en la baja del apetito del animal. En este caso, cualquier cambio en el hábito rutinario de un can y que afecte en la atención que el perro recibía, como la llegada de un bebé o el viaje de un miembro de la familia, afectará en su ánimo y en su alimentación de forma negativa.

Finalmente, mascotas que sean diagnosticados con problemas de gastritis, panqueatristis y sobrecargas hepáticas tendrán serias complicaciones a la hora de alimentarse. En tales casos, la guía del veterinario de confianza será clave para conducir un proceso alimenticio efectivo en la vida del can.

¿Cómo resolver el problema de alimentación?


Para la veterinaria Arias, cada mascota marcará su ritmo y procedimientos adecuados. En el caso de mezclar comida casera con el balanceado del animal, la profesional recomienda volver lo más rápido posible a las croquetas.

Para ello sugiere examinar a la mascota para descartar que el perro haya desarrollado alguna patología por comer alimentos procesados. Posteriormente, se debe brindar al perro su balanceado hasta que el animal retome su ritmo alimenticio normal.

Cuando se requiere o se desea cambiar de marca de balanceado, la veterinaria invita a hacerlo de manera progresiva. Mezclando el alimento viejo con el nuevo durante 5 o 6 días, hasta que en el día final sea mayor la cantidad del nuevo balanceado.

Para el tema del estrés, Arias recomienda la inclusión de una dieta blanda, compuesta por proteínas, fibra, carbohidratos y recetada por un especialista. La finalidad es levantar el apetito del animal con una dieta más suculenta y que mejore su apetito.

Por último, en el caso de perros con problemas patológicos como gastritis o sobrecargas hepáticas, la profesional señala que la mejor solución es llevar el caso con un médico que proporcione una alimentación especial durante dure la recuperación del paciente o, inclusive, que deba ingerir de forma definitiva.