Los perros y gatos tienen naturalezas diferentes pero pueden convivir en armonía. Foto: Pixabay.

Los perros y gatos tienen naturalezas diferentes pero pueden convivir en armonía. Foto: Pixabay.

Perros y gatos, ¿pueden llevarse bien?

Redacción Narices Frías (I)

Hay una creencia popular de que los canes y felinos son eternos enemigos. ‘Se pelean como perros y gatos’ es una frase común para caracterizar a una pareja que no se lleva bien. Por otro lado, hay perros que se llevan bien con gatos e incluso sirven de nodrizas cuando alguno queda huérfano.

Varias personas que tienen como animales de compañía a estas dos especies piensan que pueden vivir en armonía si se respetan sus necesidades y naturaleza. Una buena relación no necesariamente será estrecha pero se basará en el respeto al espacio de cada uno. Aquí te presentamos algunos consejos para que tu perro y tu gato tengan una buena convivencia.


Un primer paso es que crezcan juntos desde que son cachorros. De esta forma se acostumbrarán a la presencia del otro y es menos probable que desarrollen problemas de agresión. Camilo Castañeda, experto en comportamiento animal, indica que un factor importante es la diferencia en la organización de cada especie Los perros son seres de manada, mientras que los gatos tienden a ser más solitarios.

En el caso de que no puedan iniciar su convivencia desde temprana edad y sea uno de ellos que llegue más tarde a la familia, se los debe presentar. Así como se presenta un nuevo bebé a los padres, hijos, tíos y abuelos, los animales deben conocerse. Puedes hacerlo luego de un paseo para que tu perro esté más tranquilo.


Si notas que se relajan, los puedes premiar con galletas especiales. Pero, si reaccionan de forma negativa y se pelean, sepáralos y vuelve a intentarlo luego de un momento. Es importante que tus mascotas sepan que eres la autoridad y que ese comportamiento no es el deseado.


El momento de la alimentación puede generar tensión entre las mascotas. Para esto se recomienda ubicar la comida de cada uno en espacios separados. También se debe evitar que el gato se coma la comida del perro o al revés.

Esto es importante para que exista un respeto mutuo, dice el especialista. “Los dueños responsables les dan atención a ambas mascotas por igual y generan un ambiente equilibrado donde se sienten seguros”, concluye Castañeda.