Luego de un mes de tratamiento, Esperanza mejoró su condición física y está lista para ser adoptada. Foto: Facebook / Camino a Casa.

Luego de un mes de tratamiento, Esperanza mejoró su condición física y está lista para ser adoptada. Foto: Facebook / Camino a Casa.

Su nombre es Esperanza porque no perdió las ganas de luchar

Redacción Narices Frías (I)

Entre todos los casos de animales que han sido atropellados o abandonados y necesitan ser rescatados, uno en particular llamó la atención de los internautas hace más de un mes. Se trataba de un perro de tamaño mediano. Su pelaje abultado en el cuello lo hacía parecer a un león.

En la imagen que se difundió se pudo ver que tenía algo colgando de su rostro. Cuando fue rescatada, los veterinarios de la Clínica Veterinaria Brasil se dieron cuenta de que el can en realidad era hembra y que lo que tenía en su cara era una herida en su ojo derecho. La infección creó el ambiente perfecto para que se formara una gusanera. Tampoco tenía pelo en el resto de su cuerpo, estaba completamente desnutrida, tenía dolor y miedo.

Fundación Camino a Casa se hizo cargo de ella y la nombró Esperanza. “Entre quienes la llevaron a la clínica, los doctores y nosotros, decidimos ponerla a descansar”, dijo la organización en una publicación de su página de Facebook. Sin embargo, decidieron darle una nueva oportunidad. El camino no sería fácil y no habían garantías para su recuperación. De todas formas, la fundación, los médicos veterinarios y la misma Esperanza dieron todo de su parte.

La primera limpieza quirúrgica causó un especial temor entre los nuevos cuidadores de la sharpei. “Como toda guerrera y contra todo pronóstico, lo logró”, continúa el mensaje de Camino a Casa. Soportó las curaciones y las intervenciones quirúrgicas con dolor y valentía. Poco a poco fue mejorando.

Los médicos de la clínica determinaron que el problema en su piel era causado por hipotiroidismo. Esta condición se soluciona con una medicación constante y poco costosa. Finalmente tras un mes de hospitalización, Esperanza ya está lista para salir de la clínica.

Ahora necesita encontrar una familia que la proteja y le de los cuidados que merece, pero más que nada el cariño que siempre necesitó. “Definitivamente no podemos salvar a todos, aunque nada nos gustaría más, pero cuando hay algo que aún podamos hacer por uno, siempre lo haremos”, escribió Cristina Calderón, presidenta de la fundación.

Si estás interesado en adoptar a Esperanza o ayudar a cubrir sus gastos médicos, de hospitalización o medicinas puedes comunicarte con la Fundación Camino a Casa en su página de Facebook o escribirnos a mascotas@elcomercio.com.