La memoria de corto plazo de los perros hace que olviden cosas luego de dos minutos. Foto: Pixabay

La memoria de corto plazo de los perros hace que olviden cosas luego de dos minutos. Foto: Pixabay

Así funciona la memoria de los perros

Redacción Narices Frías (I)

Regañar a tu mascota por una travesura que hizo hace dos horas no tiene sentido, no lo recuerda. De nada servirá que le digas una y otra vez que las patas de la mesa no son un juguete para masticar o que la alfombra de tu habitación no es su baño. Ellos simplemente no entenderán de qué estás hablando.


Cuando empiezas a educar a una mascota, una de las primeras cosas que aprendes es que el perro debe ser corregido –de forma equilibrada y medida- inmediatamente después de realizar una acción negativa. La razón detrás de este consejo es que no tienen un sistema de memoria de corto plazo muy desarrollado como en el caso de los humanos.

Un estudio de la Universidad de Estocolmo y el College de Brooklyn de la Universidad de Nueva York mostraron que los perros olvidan cosas luego de dos minutos. No significa que tu amigo no tiene recuerdos, solo funcionan de forma distinta.

La investigación mostró que los animales tienen diferentes sistemas de memoria. Uno de corto plazo y otra especializada. En la de corto plazo, guardan información sobre casi todo, pero desaparece rápidamente. Por ejemplo, si le das una galleta, lo olvidará al poco tiempo.


Las memorias especializadas, en cambio, pueden guardar un tipo de información específica pero por un largo tiempo. Aquí se almacenan los recuerdos de otros individuos que conocen, lugares donde hay comida, juguetes, trucos, entre otros.

Estos sistemas funcionan de forma diferente en los humanos y en los animales. Las personas tienen una memoria episódica que permite recordar cosas que sucedieron en lugares y tiempos específicos. Pero los perros tienen memoria que funciona de forma asociativa.

Por ejemplo, cuando vas a salir a pasear con tu perro y tomas su correa, seguramente él se emociona. Sabe que la correa significa paseo porque cada vez que salen, hay ese elemento presente. También hay casos de asociación negativa.


En casos de animales rescatados que han pasado por situaciones traumáticas suele ser más fácil de identificarlos. Por ejemplo, un perro que ha sido golpeado con una escoba seguramente reaccionará de forma negativa cuando su nuevo dueño la utilice para limpiar. También puede ocurrir que luego de una mala experiencia en el veterinario, tu mascota se niegue a subirse al carro porque asocia al vehículo con esa vivencia.

Para cambiar esta reacción, sugiere el estudio, se puede intentar asociar al automóvil con algo más agradable para la mascota. Se puede entrar a la parte trasera del auto con el perro y un juguete y pasar tiempo ahí. Se puede repetir esta acción varias veces hasta que empiece a relacionar el carro con la diversión. Poco a poco se pueden empezar a dar paseos a sus lugares favoritos