Mascotas también van al dentista

Gabriela Castellanos 
Redactora (I)
[email protected]

El cepillado dental regular no es suficiente para cuidar la salud oral de las mascotas. En realidad, al igual que nosotros, los humanos, los peludos necesitan limpiezas profundas una o dos veces al año.

“El balanceado comercial disminuye mucho la acumulación de alimento entre los dientes”, cuenta María Dolores Villacís, directora médica del hospital veterinario Medipet. Pero la cercanía y el papel que cumplen los animales de compañía dentro de la familia, hace que frecuentemente se les entreguen otros alimentos caseros.

El sarro se acumula con el paso de los días y ahí aparecen los problemas. Más allá del aspecto físico de la dentadura y el mal aliento, las encías pueden inflamarse y las bacterias que están en la boca pueden ingerirse con la saliva y causar enfermedades gastrointestinales, hepáticas, renales y cardíacas. Aunque se puede pensar que la caída de piezas dentales es algo normal, los animales ancianos no tienen por qué perder dientes, dice la especialista.

Un estudio realizado por la Universidad de Ciencias Veterinarias y Farmacéuticas de la República Checa y la Universidad de Medicina Veterinaria de Austria buscó analizar la prevalencia de enfermedades dentales en los perros.

Encontró que de un total de 408 animales, 348 presentaban algún tipo de afección. Esto representa el 85,3% de las mascotas.  La investigación determinó también que las razas pequeñas son más propensas a desarrollar estos desórdenes a medida que envejecen.

El procedimiento veterinario se hace en un quirófano con monitoreo de los signos vitales. Foto: Paúl Rivas / Narices Frías

El procedimiento veterinario se hace en un quirófano con monitoreo de los signos vitales. Foto: Paúl Rivas / Narices Frías


La profilaxis es la mejor alternativa para prevenir estas enfermedades. El procedimiento se realiza bajo anestesia general y con tubo endotraqueal. “Como se trabaja con agua, intubar al animal nos ayuda a evitar que ingrese líquido en los pulmones”, cuenta Villacís.

Se inicia con un raspador. El especialista intentará retirar la mayor cantidad de placa bacteriana con este instrumento. Luego se utiliza un ultrasonido para limpiar a profundidad entre los dientes y encías. Finalmente, se cepillan los dientes con pasta de uso veterinario.

El procedimiento puede durar cerca de 40 minutos, dependiendo de la cantidad de sarro del paciente. Los costos también varían, según el tamaño y el tipo de anestesia que se utilizará. Los precios varían entre USD 40 a USD 120.

La profilaxis debe estar supervisada por un médico anestesista que se encargue de vigilar los signos vitales del animal. Una vez que finaliza el procedimiento, se despierta a los animales y se los seca. Permanecen en observación durante una hora, luego de lo cual pueden ser retirados por su familia.

Además de la profilaxis, se debe mantener la limpieza con un cepillado frecuente. Lo mejor es realizarlo entre tres y cuatro veces por semana con cepillos y pasta dental especial para animales de compañía.

Para que la experiencia sea agradable tanto para el dueño como para su mascota, se debe acostumbrarla desde temprana edad al cepillo y al sabor de la pasta. Si la actividad se realiza con regularidad, el animal no se estresará.