Mudanzas, nuevos integrantes en la familia y cambios de rutina pueden alterar el comportamiento de las mascotas. Foto: Infobae

Mudanzas, nuevos integrantes en la familia y cambios de rutina pueden alterar el comportamiento de las mascotas. Foto: Infobae

¿Cómo saber si tu mascota tiene problemas de comportamiento?

Muchas veces las mascotas se comportan de manera inadecuada, rompen cosas, hacen pis en cualquier parte de la casa o se manifiestan con comportamientos agresivos. Puede ser que lo hayan hecho siempre, o tal vez comenzó a ocurrir después del cambio de alguna rutina. Inclusive puede ser la primera vez.

Por eso, lo más importante es tener registro de todo lo que pasa en el hogar, ya que todo suma a la hora de saber qué está pasando con nuestro perro o gato: mudanzas, llegada de nuevos integrantes, ruidos nuevos, cambios de hábito, etcétera.

A veces, los propietarios se ocupan de que no les falte alimento, lo llevan a la peluquería y cuidan su salud física, pero puede resultar muy difícil reconocer los signos que indican falta de bienestar emocional.



Con la etología se busca prevenir, diagnosticar y tratar cualquier anomalía en el comportamiento. Esta rama de la medicina veterinaria existe desde la década de los 60, pero hace pocos años que marca tendencia en el mundo. Lo que se busca es tener un registro de todas las características del animal, ya sean los instintos, lo aprendido, su historia y evolución, para poder encontrar una respuesta.

La etóloga clínica Silvia Vai explicó que el dueño puede darse cuenta de que algo no está yendo bien cuando detecta que el animal se siente mal o no actúa igual que siempre. "Un problema de comportamiento es cualquier conducta que resulte peligrosa o inconveniente para el individuo que lo manifiesta, su familia humana, sus pares u otras especies con quienes tiene contacto, o la sociedad en general", aclaró.

"Esto puede derivar de conductas normales para la especie pero muchas veces inadecuadas para convivir con personas, entre ellas ciertas manifestaciones de agresión, la monta jerárquica, la marcación territorial con orina, materia fecal –menos frecuente– o mediante el arañado, hacer pozos, robar alimentos o residuos, revolcarse en materia fecal de otra especie o ingerirla, etcétera", amplió Vai.


Dentro del repertorio del comportamiento hay diferentes patrones como el alimentario, reproductor, maternal, territorial, agonístico -el cual tiene que ver con la agresión, la cual es normal en perros y gatos-.

"Vos puedes tener un perro que hace pis y empieza a levantar la pata dentro de casa, rompe cosas o llora cuando el dueño se va. Eso puede ser una conducta normal o un signo clínico de una patología. En el último caso, por ejemplo, se practican una serie de ejercicios para calmar la ansiedad que hay detrás", detalló la especialista.

¿De qué se tratan?
"Se puede comenzar con pequeñas salidas que le demuestren al perro que vamos a volver", explicó Vai. "También se pueden modificar las rutinas: lo que se puede hacer es cambiar el orden para que no reaccione ante el estímulo. De esta manera, iremos modificando de forma progresiva aquello que le hace mal a nuestra mascota".

En el caso de los felinos, lo más común es que la gente se queje por la agresividad, porque hacen pis fuera de la bandeja sanitaria o por el arañado de los sillones. "Para solucionar esto último hay que poner un rascador, en función de lo que es mejor para el animal y no lo que nos parece estéticamente más lindo", sostuvo Vai.

Por eso, es necesario cuidar el desarrollo conductual de la mascota, educándola desde el primer día y teniendo el tiempo necesario para solucionar cualquier tipo de eventualidad que se presente.