La responsabilidad que trae una mascota dirige la atención a la superación y no  a la pérdida

La responsabilidad que trae una mascota dirige la atención a la superación y no a la pérdida. Foto: Galo Paguay/ NARICES FRÍAS.

Vínculo con mascotas trae un ‘respiro’

Gabriela Castellanos
Redactora (I)

Se escuchan ladridos en medio del polvo, se ven patitas sobre los escombros, cientos de perros deambulan perdidos, ellos también configuran otro universo vivo que se halla en crisis tras el terremoto.

Hay un número indeterminado de mascotas que han quedado a la deriva, porque han perdido a su dueño. Sin embargo, el vínculo entre los seres humanos con los animales y la naturaleza sigue intacto, es necesario como equilibrio de vida.

Gabriel Zambrano, de Protección Animal Ecuador, pudo observar esto durante su visita a Chamanga, una de las zonas más afectadas. “Había gente que tenía cuatro o cinco perros y llegaban con todos para que les atendamos”.

Cientos de perros y gatos que perdieron a sus dueños están en albergues instalados por organizaciones privadas y públicas como la Policía Nacional. En Manta hay tres centros donde se acoge a las mascotas que están en situación de abandono. Con su adopción, se busca que estos peludos tengan cariño, alimento y abrigo en una familia.

Al mismo tiempo, estos animales –lo ha dicho la ciencia- son valiosos para acompañar los procesos de luto de los seres humanos y establecer un vínculo emocional que permita superar crisis, depresión, soledad o angustia.

Esto motivó a la Unidad de Canes de Relaciones Públicas de la Policía a intervenir en la zona del desastre para aliviar el estrés de una población devastada por la tragedia, explicó el Capitán Giovanni Gavilanes.

La posibilidad de compartir un momento con un animal puede significar un momento de paz en medio del caos. “Aislarse de la tragedia permite redireccionar los pensamientos hacia algo más positivo y olvidar, un momento, el dolor”, dice Gabriela Romo, psicóloga clínica de la Universidad San Francisco de Quito.

Las mismas mascotas que perdieron a sus familias pueden convertirse en terapeutas para las personas que están en una situación vulnerable. “Una mascota puede distraer y devolver la rutina a la vida de las personas”, asegura.

Aunque el cariño que puede brindar un animal en un momento de estrés es de gran ayuda, la especialista sugiere que los procesos de luto que se dan en estas situaciones son más complejos.“El duelo no es algo que una persona puede reemplazar por un animal, sino que tiene que saber afrontarlo y seguir adelante”. Para la psicóloga, sería un error tratar de llenar un vacío con una mascota porque el problema no está solucionado.