Un perro pequeño se convirtió en el guía de Hoshi tras una intervención quirúrgica que le hizo perder la visión. Foto: Instagram/ @the.fluffy.duo.

Un perro pequeño se convirtió en el guía de Hoshi tras una intervención quirúrgica que le hizo perder la visión. Foto: Instagram/ @the.fluffy.duo.

Hoshi, el perro ciego que tiene su propio lazarillo

Infobae América (I)

El amor animal no tiene límites. No conoce de razas, géneros ni tamaños. Si bien estamos acostumbrados a leer y conocer historias conmovedoras entre mascotas y sus dueños, hay veces en las que surge un hecho que involucra exclusivamente a los animales -prescindiendo de los seres humanos- adquiere otro vuelo.

Y aquí justamente son dos perros los que pueden presumir de tener un amor fuerte y sincero, pero también duradero. Se trata de Hoshi y Zen, a los que apodaron The Fluffy Duo (El dúo esponjoso) y que han conquistado el corazón de miles de personas que descubrieron un auténtico relato de amistad.

La historia feliz de este par de canes comenzó con un trágico momento para Hoshi, un esquimal americano que sufrió un glaucoma que lo afectó cuando cumplió 11 años y al que le debieron extirpar los globos oculares para no poner en riesgo su vida.

Seis meses antes de la intervención quirúrgica, los dueños de Hoshi adoptaron a Zen, con el objetivo de brindarle compañía al primero y que no sufra la soledad que podía surgir en él tras la operación.

A medida que Hoshi fue perdiendo la visión, Zen se encargó de guiarlo hasta el punto de convertirse en su guía oficial, acompañando cada movimiento y actividad que realizaba el perro mayor. Formaron una gran amistad.


Zen es un pequeño pomerania que debió soportar, las primeras semanas, un arnés que lo unía a Hoshi. Pero no funcionó. Los perros no sabían cómo manejarse con este accesorio y los dueños decidieron que caminaran sin ningún tipo de unión, aunque en algunas ocasiones lleven una correa en común y se movilicen pacientes y cuidadosos.

La historia entre ambos se consolidó cuando Hoshi sobrevivió a la operación de sus ojos. Sin ningún tipo de entrenamiento previo, Zen se convirtió en su lazarillo, tarea que desempeña con total naturalidad.

La relación entre ambos se ha convertido en un ejemplo de amistad y superación, y tanto Hoshi como Zen se transformaron en estrellas de Instagram, red social en la cual poseen una cuenta propia con más de 25 000 seguidores que se enamoran de ellos día a día.