Él es Angus, un perro montañista

Gabriela Castellanos
Redactora (I)

Para Angus no hay nada como las montañas. Este labrador chocolate, de tres años de edad, tiene la experiencia de un montañista y la inocencia de un niño. Es sociable, dulce, cariñoso, protector de su familia y un leal compañero de aventuras para su dueño Álvaro Montalvo.

Angus y su humano, Álvaro Montalvo, disfrutan de los deportes y el aire libre. Salen al Parque Metropolitano Guangüiltagua tres veces por semana. Foto: Paúl Rivas/ Narices Frías.

Angus y su humano, Álvaro Montalvo, disfrutan de los deportes y el aire libre. Salen al Parque Metropolitano Guangüiltagua tres veces por semana. Foto: Paúl Rivas/ Narices Frías.

Él, apasionado por la naturaleza, le supo contagiar a su amigo fiel el gusto por los caminos empedrados, los paisajes y el aire fresco. Visitan el Parque Metropolitano Guangüiltagua tres veces por semana y salen a la montaña cada vez que tienen oportunidad.

“Hemos ido al Pasochoa, a Mojanda”, cuenta Álvaro. “El problema es que en muchos lugares no son permitidos los perros”,agrega. Sin embargo, se da formas para darle a su perro la oportunidad de disfrutar los paisajes más hermosos de los alrededores de Quito.

Prepararlo para ir a la montaña no fue una tarea complicada. Empezó en el Rucu Pichincha y poco a poco fue aumentando la intensidad. En estos viajes observó la reacción con a la altitud y los niveles de oxígeno. Le enseñó a llevar una mochila con su propia agua y comida y poco a poco se hizo más resistente. “Es increíble la adaptabilidad que tienen los perros a estas circunstancias”, reconoce su dueño.

Desde enero de este año, Angus tiene su propia página de Instagram. En ella se publican fotos y videos de su vida y sus aventuras. Hace poco superó los 1 200 seguidores. Como a todo labrador, le encanta el agua. Su juguete preferido es la pelota y es fan de los Rolling Stones.

Una foto publicada por Angus (@anguslabec) el

Pero Angus tiene otra faceta. Es un excelente perro de casa y le encanta tomar siestas. “Si no le incentivas a que haga ejercicio, él puede quedarse durmiendo todo el día”, dice Álvaro. Además le encanta recibir mimos y dar muchos besos.

Hace unas semanas, su dueño encontró una masa en su oído. El veterinario se preocupó porque estaba creciendo muy rápido así que decidió operarlo. Todavía no han recibido los resultados de la biopsia. Pero mientras tanto, debe usar un incómodo vendaje y un cono de la vergüenza.

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¡Mejórate Angus!