Ali, un pastor belga, recibe un juguete como premio luego de encontrar cocaína. Foto: Alfredo Lagla / NARICES FRÍAS.

Ali, un pastor belga, recibe un juguete como premio luego de encontrar cocaína. Foto: Alfredo Lagla / NARICES FRÍAS.

Así se entrena a los perros que detectan droga

Gabriela Castellanos
Redactora (I)
mgcastellanos@elcomercio.com

Desde paquetes pequeños a cargamentos con varias toneladas pueden encontrar los perros antinarcóticos de la Policía Nacional. Ellos se preparan en el Centro Regional de Adiestramiento Canino y trabajan con un método diseñado por su equipo de adiestradores especializados.

El método Jalom consiste en una caja de metal con dos compartimentos y que se pueden asegurar para que el animal no tenga acceso a lo que hay en su interior. En uno de los espacios se coloca una bolsa con el olor del narcótico deseado y, en un compartimento separado, se coloca el juguete preferido del can. Puede ser una pelota o tubos de plástico, explica el instructor Joselito Jiménez, quien trabaja más de 18 años con estos animales.

Las cajas metálicas evitan que los perros puedan acceder a las sustancias. Foto: Alfredo Lagla / Narices Frías.

Las cajas metálicas evitan que los perros puedan acceder a las sustancias. Foto: Alfredo Lagla / Narices Frías.

Wady, por ejemplo, es una labradora negra que lleva varios años trabajando en la institución. A diferencia de otros perros, ella tiene una contextura gruesa. No hay que dejarse engañar por su apariencia. Al momento de buscar droga, no falla.

Antes de empezar, el instructor le muestra una pelota. Ella la busca desesperadamente entre varias cajas y finalmente la encuentra en la que se puso el olor a cocaína. “Ella va a aprender que su pelota va a estar donde esté ese olor”, indica el mayor Iván Ayala, jefe del CRAC. “El olor no hace daño sino el consumo”, explica.

Cuando Wady encuentra su pelota pone sus patas sobre la caja, le raspa y le da señales a su guía. De esta manera el policía sabe que ha encontrado algo. Como recompensa, Wady puede jugar con su pelota.

Además de Wady hay otros 16 canes en todo el país distribuidos en zonas estratégicas -fronteras, puertos, aeropuertos, ciudades principales-. Uno de ellos es Ali, un pastor belga con años de experiencia.

Wady señala el lugar donde está escondida la droga. Foto: Alfredo Lagla / Narices Frías.

Wady señala el lugar donde está escondida la droga. Foto: Alfredo Lagla / Narices Frías.

En general las razas de canes más utilizadas son labrador, golden retriever, pastor alemán, cocker spaniel y springer spaniel. Sin embargo, los más adecuados son los pastores belga. Por su contextura delgada y su agilidad se adaptan fácilmente a zonas con temperaturas altas. Los pastores alemanes también son buenos detectores, pero su pelaje abundante hace más difícil su trabajo en algunas ciudades. Todos pueden memorizar y reconocer hasta 24 tipos de sustancias diferentes.

El entrenamiento para los canes dura un mes. Para formar un binomio ideal entre un guía y su perro se necesitan al menos cuatro meses más. Esta es la parte más difícil, dice Jiménez. El policía debe conocer bien a su animal y reconocer la señales que le de, aunque estas sean mínimas.

Muchos de los miembros del equipo de canes detectores de drogas ya superan los siete años de edad. Pronto se jubilarán y ya no estarán en servicio. Algunos de ellos serán entregados en adopción a sus guías y otros a familias responsables.

El éxito del método Jalom ha convertido al CRAC en un centro de formación para policías de otros países. México, Colombia, Argentina, Perú, Bolivia, Panamá y otros países han llegado para formarse con esta técnica.