Juan Carlos Molina, médico veterinario, aplica una sesión de quimioterapia a Nikki una perra mestiza. Foto: Galo Paguay/ Narices Frías.

Juan Carlos Molina, médico veterinario, aplica una sesión de quimioterapia a Nikki una perra mestiza. Foto: Galo Paguay/ Narices Frías.

La quimioterapia no perjudica la calidad de vida de las mascotas 

Gabriela Castellanos. 
Redactora (I)

Nikki está hospitalizada en la Clínica Veterinaria Brasil. Es una perra mestiza adulta que fue rescatada por la Fundación Camino a Casa. Ella estaba desnutrida y presentaba un tumor en la zona genital.

Se trata del tumor venéreo transmisible (TVT), bastante común entre los perros callejeros. Cuando llegó al consultorio, estaba claro el tratamiento que debería seguir: Nikki necesitaría quimioterapia.

La quimioterapia es un tratamiento paliativo que se utiliza para combatir distintos tipos de cáncer en animales. Es un procedimiento médico que implica el uso de medicamentos que se suministran según el peso de cada mascota.

“Los fármacos evitan que las células se multipliquen y así se evita que se dispersen”, indica Juan Carlos Molina, médico veterinario zootecnista.

Cristina Calderón, presidenta de la Fundación Camino a Casa, asegura que con la quimio se ha logrado rehabilitar a varios animales callejeros para que puedan ir a una familia tras la recuperación. “Muchas veces por su enfermedad la gente no los ayuda”, dice.

La aplicación de los fármacos debe realizarse bajo la supervisión de un médico veterinario capacitado y con experiencia. “Se debe aplicar directamente en la vena, si no se coloca de forma precisa puede llegar a necrosar la pata”, asegura el especialista.

El tratamiento se puede aplicar en otros tipos de cáncer como sarcomas, carcinomas, fibrosarcomas. Dependiendo del tipo de enfermedad, se calcula el número de sesiones necesarias. En el caso del TVT, por ejemplo, suelen ser necesarias entre cuatro y cinco sesiones.

Luego de dos sesiones de quimio, Nikki tuvo un progreso considerable. El tumor está más pequeño. Además, gracias a un tratamiento complementario con terapia de fluidos, nutrición adecuada y cuidados especiales, ella ha podido ganar algo de peso. Esto le ayuda a mejorar sus posibilidades de sobreponerse al cáncer que atacó su cuerpo.

Algo que recalca Molina es que muchos dueños pueden tener miedo de utilizar quimioterapia en sus animales de compañía porque pueden pensar que van a sufrir y van a tener los mismos efectos secundarios que tienen los seres humanos. Sin embargo, esto no es así. “Muchos de los problemas de la quimio en las personas tienen que ver con el factor psicológico”, opina.

En el caso de los animales, este factor estaría ausente. Los perros, por ejemplo, no saben que les están haciendo quimioterapia, solo sienten las inyecciones. Además, según Molina, no tienen los efectos secundarios como caída de pelo o depresión.

Las náuseas, vómitos, pérdida de apetito y diarrea pueden ocurrir en casos muy especiales. Para contrarrestar estos, se puede aplicar una terapia de fluidos y se debe mantener en reposo a la mascota.

La quimioterapia está diseñada como un tratamiento paliativo, pero no es una cura. Es decir, está destinada a mejorar la calidad de vida del animal.

Para garantizar que se cumpla, hay que mantener un control estricto sobre la salud del perro o gato enfermo. Se necesitan exámenes periódicos de sangre. Si bajan los glóbulos blancos, hay que esperar antes de una nueva sesión.

Nikki recibirá una nueva dosis esta semana. Una vez que haya superado la enfermedad deberá ser esterilizada, vacunada y desparasitada para ser entregada en adopción a una familia responsable que pueda cuidarla responsablemente.

Dependiendo de la clínica, en el Ecuador la quimioterapia puede tener un costo promedio entre USD 50 a 100 por sesión. Usualmente, los animales pueden volver a casa luego del tratamiento. Muchos propietarios prefieren dejar a sus perros o gatos en hospitalización para una óptima recuperación.