Lilica, una perra mestiza, se volvió famosa gracias a una sesión de fotos que le realizaron cuando estaba preñada de sus cinco cachorros. Foto: Facebook/ Anna Fotografía

Lilica, una perra mestiza, se volvió famosa gracias a una sesión de fotos que le realizaron cuando estaba preñada de sus cinco cachorros. Foto: Facebook/ Anna Fotografía

Así se desarrolla un cachorro en el vientre de su madre

Redacción Narices Frías (I)

Pocas experiencias generan más ternura que sostener a un cachorro en los brazos. Para quienes aman a los animales, los bebés del mundo canino se llevan el premio a los más dulces y simpáticos.

Las perras pueden producir varios óvulos durante el período de celo. Ilustración: Jorge Cevallos / NARICES FRÍAS.

Las perras pueden producir varios óvulos durante el período de celo. Ilustración: Jorge Cevallos / Narices Frías.

Vamos a saltarnos la parte del romance y empecemos con la primera semana. Durante este tiempo la futura madre experimenta cambios de humor debido a las fluctuaciones hormonales que suceden en su organismo. Habrá días donde esté muy cariñosa y otros donde buscará estar sola, explica el sitio PetMD.

Los cambios hormonales en las perras causan variaciones en su temperamento. Ilustración: Jorge Cevallos / Narices Frías.

Los cambios hormonales en las perras causan variaciones en su temperamento. Ilustración: Jorge Cevallos / Narices Frías.

En la segunda semana el óvulo fertilizado viaja en el útero y se implanta en una de sus paredes. Allí permanecerá durante el tiempo que dura el embarazo. Este ambiente le proporcionará los nutrientes y el abrigo necesario para que crezca y se desarrolle saludablemente.

En la segunda semana los óvulos fertilizados buscan el lugar adecuado para implantarse. Ilustración: Jorge Cevallos / Narices Frías.

En la segunda semana los óvulos fertilizados buscan el lugar adecuado para implantarse. Ilustración: Jorge Cevallos / Narices Frías.

El embrión empieza a desarrollarse alrededor de la tercera semana. El cachorro crece poco a poco todos los días. Mientras tanto, la mamá empieza a experimentar otros cambios: su apetito aumenta y sus glándulas mamarias empiezan a crecer y prepararse para alimentar a sus futuros bebés.

Para la tercera semana ya está formado el embrión. Ilustración: Jorge Cevallos / Narices Frías.

Para la tercera semana ya está formado el embrión. Ilustración: Jorge Cevallos / Narices Frías.

La cuarta semana es clave en el desarrollo. Durante este tiempo se forma la columna vertebral y los rasgos faciales primarios. En esta semana ya se pueden detectar anormalidades en los bebés a través de ultrasonido.

En esta etapa ya empiezan a tomar la forma de cachorros. Se forman rasgos faciales. Ilustración: Jorge Cevallos / Narices Frías

En esta etapa ya empiezan a tomar la forma de cachorros. Se forman rasgos faciales. Ilustración: Jorge Cevallos / Narices Frías

En la quinta semana aparecen los párpados y se forman las patas con dedos separados. En esta semana se finaliza el primer período de formación de los perritos. La dieta de la madre debe cambiar pues en este período los fetos crecen mucho y demandan más nutrientes y energía de las madres.

Los canes empiezan a crecer y formar sus extremidades. Ilustración: Jorge Cevallos / Narices Frías

Los canes empiezan a crecer y formar sus extremidades. Ilustración: Jorge Cevallos / Narices Frías

En la sexta semana la piel adquiere pigmentación y crecen las garras de las patas. Aquí ya se podrá observar un gran crecimiento de la pancita de la futura mamá. Este momento es ideal para empezar a pensar en el lugar donde la perra dará a luz. Se debe acomodar una caja de cartón con cobijas o una cama suficientemente amplia y cómoda para ella y sus cachorros.

Para la sexta semana los pequeños ya adquieren un tono de piel específico. Ilustración: Jorge Cevallos / Narices Frías

Para la sexta semana los pequeños ya adquieren un tono de piel específico. Ilustración: Jorge Cevallos / Narices Frías

Al igual que en los humanos, los bebés caninos no permanecen inmóviles en la barriga de sus mamás perrunas. Muchos se mueven e incluso se pueden sentir patadas. El pelaje que cubre el abdomen de la madre empezará a caerse como preparación para la lactancia.

En esta etapa el cachorro empezará a explorar sus posibilidades de movimiento. Ilustración: Jorge Cevallos / Narices Frías

En esta etapa el cachorro empezará a explorar sus posibilidades de movimiento. Ilustración: Jorge Cevallos / Narices Frías

En la octava semana, los perros ya están en las últimas etapas de su desarrollo. Les crecerá el pelaje y podrán nacer en cualquier momento. Es importante que la madre esté siempre en un espacio tranquilo y que no tenga demasiada actividad física que la lleve a un parto prematuro.

El pelaje de los bebés crecerá y se prepararán para el nacimiento. Ilustración: Jorge Cevallos / Narices Frías

El pelaje de los bebés crecerá y se prepararán para el nacimiento. Ilustración: Jorge Cevallos / Narices Frías

En la novena semana el nacimiento es inminente. La futura madre empezará a acomodarse para el parto y por fin dará a luz a unos hermosos peludos.

Los perritos están completamente desarrollados y listos para llegar al mundo. Ilustración: Jorge Cevallos / Narices Frías

Los perritos están completamente desarrollados y listos para llegar al mundo. Ilustración: Jorge Cevallos / Narices Frías

Las perras pueden tener entre 2 y 15 crías dependiendo del tamaño. Además pueden tener cachorros de diferentes padres y los bebés tendrán características de uno o de otro. Otro dato curioso es que las perras pueden tener embarazos psicológicos, según un estudio de la Escuela de Veterinaria de la Universidad de Viena.

En caso de que las perras no puedan dar a luz de forma natural se la debe llevar a un veterinario para que le practique una cesárea. Ilustración: Jorge Cevallos / Narices Frías

En caso de que las perras no puedan dar a luz de forma natural se la debe llevar a un veterinario para que le practique una cesárea. Ilustración: Jorge Cevallos / Narices Frías