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Lejos de los reflectores de las cámaras y la atención internacional, la guerra diaria y real en Siria sigue matando a decenas de inocentes, dejando a los sobrevivientes en la incertidumbre de un mañana sin salida. Se muere por un simple proyectil de mortero que cayó accidentalmente sobre la casa propia, como sucedía antes del 21 de agosto cuando el mundo fue arrastrado al debate sobre el presunto uso de armas químicas de parte del régimen o de los rebeldes.

Umm Amer había dado a luz hace siete meses al pequeño Nasser. Jihad, el hijo mayor, de cinco años, estaba en la cocina cuando el proyectil entró en la pared, traspasó el muro de la habitación y explotó en las piernas de Umm Amer, matándola junto a su bebé.

La historia fue contada a ANSA por uno de los vecinos de la mujer. "Sucedió en el piso de arriba. Vivimos en la Midhat Pasha", en la ciudad vieja de la Damasco, dijo. "Subimos rápido y no había nada que hacer. Solo proteger al pequeño Jihad. Su padre murió hace un año", agregó.

Se muere bajo los antiguos hierros de la tortura en las cárceles del Régimen, como sucedía hace medio siglo en celdas construidas bajo la tierra de un país que, hasta 2011, era uno de los destinos turísticos más importantes de Oriente Medio y cuyo poder político hizo negocios óptimos con Europa y Estados Unidos.

Otra fuente de Damasco, de paso por Beirut, no sabe nada de su primo Riad, de 34 años. "Mi tío recibió dos llamadas de los servicios de seguridad de Kfar Suse (barrio de Damasco) para que se dirija a la sede cuanto antes. Es el procedimiento de siempre", afirmó.

"Te dicen de ir para retirar el documento y la ropa de tu hijo. Antes devolvían el cuerpo. Ahora no más. Solo el documento y te hacen firmar una hoja en la cual aceptas su versión 'muerto por bandas terroristas'", añadió.

Riad fue detenido "hace sietes meses. Integraba parte de un comité de coordinación de activistas que apoyan la revolución con métodos pacíficos. Para el Régimen, son enemigos", concluyó.

Un relato similar fue realizado, a través de Skype desde Damasco, por Nizar M. "Mi cuñado estaba en la cárcel de los servicios de seguridad de Mezze (periferia de Damasco)", relató. Sospechado de estar cerca de los activistas del barrio, "oficialmente fue muerto por bandas terroristas. Pero mi hermana no pudo retirar el cuerpo ni conocer la causa de su muerte. Una firma y afuera, sin demasiadas preguntas", completó.

También en el caso de Obeida, un joven del antiguo barrio Qaimariye de Damasco, detrás la Grande Mezquita de los Omayyadi, su cuerpo torturado nunca fue entregado a la familia. "Tocaba la guitarra fuera de su negocio de estampas y afiches. Sabía muy bien inglés", recordó la fuente. "Fue arrestado hace un año. También de él permanece solo el documento de identidad", agregó.

La fuente acaba de llevar a su familia a una casa de la periferia de Beirut. "Pero en Damasco tengo a mis padres. El costo del harina está por las nubes. Y se corre el riesgo de los controles en los puestos de bloqueo del Régimen. Pedí un salvoconducto especial, pero las autoridades se lo dan solo a los que tienen parientes en las cárceles", explicó. "Desde Ghuta -periferia pobre en torno a la capital, zona solidaria con la revuelta y controlada por rebeldes- me dicen que nosotros en Damasco estamos peores que ellos. Porque ellos, al menos, se sienten liberados del Régimen. Construyen generadores eléctricos artesanales, volvieron a extraer agua de los pozos pero tienen dificultades para obtener harina".

A fin de agosto, en Muaddamiya, barrio al sur de a Damasco, solidaria con la revuelta y asediado por las tropas del Régimen, dos niños murieron de hambre.

Ayer, en tanto, la ONU dijo que "hay pruebas abrumadoras" del uso de armas químicas en Siria y acusaciones explícitas de "crímenes contra la humanidad" plasmados por el presidente Bashar al Asad. También denunció ataques "contra hospitales" y discriminación en la atención médica.

El secretario de la ONU, Ban Ki-moon, señaló con el dedo acusador a las incursiones bélicas de Damasco, dejando escapar los primeros puntos destacados del informe que los inspectores internacionales entregarán a la ONU el fin de semana. E incluso, fue más allá: dijo que estaba "seguro de que habrá un proceso (judicial) para asegurar la rendición de cuentas de Asad, cuando todo esté terminado". En otras palabras Asad terminará ante un tribunal internacional, aventuró el jefe de la ONU.

Atrapados en combates

Al menos 10 000 niños fueron asesinados desde el inicio del conflicto en Siria (marzo 2011) por acciones de las Fuerzas Armadas del régimen de Bashar al Asad, informó la Red Siria de Derechos Humanos, con sede en Londres.

Miles de personas se encuentran "atrapadas" en los combates que tienen lugar en los alrededores de Damasco, indicó ayer la ONU al llamar a una tregua para rescatarlas y evacuarlas.

Rusia y EE.UU. siguen las negociaciones para evitar un ataque militar de EE.UU. a Siria.

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