Los maltratos a los inmigrantes son inhumanos
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El maltrato de los inmigrantes indocumentados por parte de la patrulla fronteriza de Estados Unidos en la frontera con México es “sistémico” y forma parte de una “cultura institucional” en estos agentes de la ley estadounidenses.
Así lo denunció ayer la organización No Más Muertes en un informe. En el estudio ‘Una cultura de crueldad’, de esta ONG, que proporciona ayuda a indocumentados a lo largo de la frontera con Arizona y otras áreas estadounidenses que bordean México, se detallan “más de 30 000 incidentes de abuso y maltrato” de indocumentados en la frontera en los últimos tres años.
“El abuso, la negligencia y la deshumanización de migrantes es parte de una cultura institucional en la patrulla fronteriza, reafirmada por la ausencia de mecanismos significativos de responsabilidad”, concluye el informe, realizado a partir de entrevistas a casi 13 000 personas que estuvieron bajo custodia de la patrulla fronteriza entre el 2008 y mediados del 2011.
A juicio de la ONG, que trabaja en la frontera dejando agua y mantas, entre otros, en las rutas por el desierto que usan los inmigrantes ilegales, así como ayudando al otro lado de la frontera a los deportados a contactar con sus familiares en EE.UU., estos casos de maltrato y abusos bajo custodia policial, muchos de los cuales “claramente cumplen con la definición de tortura bajo leyes internacionales”, no son anomalías del sistema, sino que reflejan la práctica común de estas autoridades.
Se trata de abusos sistémicos y persistentes, denunció en teleconferencia de prensa una de las autoras del reporte, Hannah Hafter. La ONG identificó 12 áreas de preocupación, entre las que se destacan casos de denegación o insuficiencia de agua y de comida, falta de tratamiento médico o de acceso a médicos profesionales, condiciones inhumanas en centros de procesamiento, abusos verbales, físicos o psicológicos, así como separación de miembros de familia y prácticas peligrosas de deportación, entre otros.
Entre los casos más perturbadores, los autores del informe denuncian por ejemplo que “a los niños, más que a los adultos, se les fue negada el agua o no se les dio suficiente” pese a que muchos ya estaban sufriendo de deshidratación severa o moderada en el momento en que fueron detenidos.
Entre las condiciones inhumanas, en los centros de procesamiento, el informe incluye situaciones de hacinamiento, condiciones insalubres o de suciedad, así como frío y calor extremo.
En el caso de las deportaciones, No Más Muertes sostiene que la patrulla fronteriza deportó a 869 familiares por separado, entre ellos 17 niños y 41 adolescentes.
Asimismo, destaca que la separación familiar a menudo incluye la repatriación lateral o deportación hacia puertos de entrada lejos del lugar donde ocurrió la detención, lo que aumenta el riesgo de sufrir daño físico para aquellos que son repatriados a lugares desconocidos o peligrosos.


