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Siete jóvenes comparecieron en un juzgado sudafricano hoy para enfrentarse a cargos de violación múltiple a una adolescente con discapacidad mental y de grabar el acto en video con un teléfono móvil que luego se propagó masivamente.

El caso pone el dedo en la llaga en un país donde un promedio de 181 personas son violadas o acosadas sexualmente cada día. La edad de los acusados está entre los 14 y los 20 años y son sospechosos de secuestrar a la chica como esclava sexual en una casa de la ciudad de Soweto, filmar las violaciones con un teléfono móvil y ofrecerle monedas para que se quedara quieta.

La joven, de 17 años y que desapareció hace unas semanas, fue encontrada por la policía el miércoles en la casa de un hombre de 37 años que también fue detenido. La policía no reveló la identidad de ninguno de los implicados dada la naturaleza del delito.

La audiencia fue pospuesta y se reanudará la próxima semana, pero el caso ya ha despertado una ola de introspección. En un editorial de primera página el periódico Star, uno de los de mayor circulación de Sudáfrica, se describió el incidente como "nuestra desgracia". El portavoz del Gobierno lo calificó como un "acto barbárico".

Sucesivos gobiernos se han comprometido a recortar estos delitos, poniendo más policías en las calles y lanzando campañas de alto perfil que han hecho poco por reducir la violencia.

El desempleo masivo, la pobreza, el fácil acceso a las armas y los efectos crónicos de la opresión racial del apartheid han sido citadas como razones de las persistentes altas tasas de crímenes con violencia.

"Venimos de una historia de violencia, donde la gente ha vivido y crecido usando la violencia para conseguir lo que querían, para arreglar conflictos", dijo la activista defensora de los derechos de la mujer Lisa Vette.

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