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El operativo 'cívico-militar' contra la especulación -que comenzó el fin de semana con la ocupación de las principales tiendas de electrodomésticos- reflejó una de las peores caras de la situación venezolana. Mostró, de un lado, a cientos de personas esperando en fila por horas para comprar un televisor o una estufa "a precios justos" y, de otro, a quienes simplemente entraron a la brava y saquearon la tienda Daka en Naguanagua, 200 kilómetros al oeste de Caracas.

Ayer, también se registraron irregularidades. Usuarios de Twitter informaron que gran cantidad de personas ingresó a Comercial Paraguaná para saquear electrodomésticos de la tienda ubicada en Valle de la Pascua, estado Guárico.

De igual manera, en la tienda General Import de Los Teques la gente rompió las vitrinas del local y se llevó los productos en exhibición. Reportes afirman que los cuerpos de seguridad se vieron obligados a lanzar bombas lacrimógenas para controlar el caos.

El Gobierno dice que las inspecciones, las detenciones de los gerentes de las tiendas (cinco, hasta ahora) y la organización de "ventas controladas" a precios muy por debajo de lo habitual hacen parte de su estrategia en la "guerra económica" que, según el discurso oficial, la oposición y el "imperio" han emprendido en su contra y que ha disparado la inflación al 54,3%.

Para el presidente Nicolás Maduro se trata, ni más ni menos, de "proteger al pueblo". Por ello, ayer, anunció que ordenó realizar nuevas fiscalizaciones esta semana que irán más allá de las realizadas previamente a los vendedores de electrodomésticos. "Nosotros vamos a ir esta semana a los rubros que hemos priorizado: todo lo que son alimentos, textil, calzado, ferreterías, electrodomésticos, juguetes y vehículos", informó el Presidente durante un gabinete ministerial transmitido en cadena nacional.

Pero casi todos los análisis coinciden en que tales medidas en poco o nada atacan los problemas de fondo de la economía venezolana, azotada por una doble devaluación (la oficial, ocurrida en febrero de este año y la que ocurre cada semana con las subastas de dólares a un precio que oscila entre 10 y 13 bolívares) y un aparato productivo golpeado por años de expropiaciones, nacionalizaciones y caída del valor de la moneda durante el gobierno de Hugo Chávez.

Ayer, miles de venezolanos seguían agolpándose en tiendas de electrodomésticos para aprovechar las rebajas de precios ordenadas por el Gobierno.

A las puertas de una tienda del este de Caracas, Ana García, una joven gerenta comercial, lleva dos horas haciendo fila -de casi 200 personas- para entrar en grupos de 10 al almacén, custodiado permanentemente por dos policías.

"La medida de Maduro es buena para nosotros, pero supongo que mala para el empresario. Si de verdad los propietarios de las tiendas importan sus productos a dólar oficial (6,30 bolívares) y lo venden calculándolos al negro (más de ocho veces más), se están burlando del pueblo", explica García a la AFP, mientras varios compradores salen con plasmas, microondas y lavadoras, rebajados a más de la mitad de su precio original.

"Esto es un saqueo legal", gritaba en una tienda de Caracas otro comprador, que acababa de hacerse con un televisor por 18 000 bolívares, que antes de este fin de semana costaba 37 000 bolívares.

A partir de denuncias o por iniciativa propia, miembros del Instituto para la Defensa de las Personas en el Acceso a los Bienes y Servicios (Indepabis), acompañados por las fuerzas de seguridad, realizaron ayer inspecciones en las tiendas de electrodomésticos para comprobar la rebaja de precios y en algunos casos se llevaron detenidos a sus dueños.

"¿Quién saquea a quién? ¿El dueño de un establecimiento que le pone el precio de 200 mil bolívares, 1200% más a un producto que han comprado con dólares preferenciales o el pueblo que va a comprar con su gobierno a precio justo?", se preguntó Maduro.

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