Pobreza y desempleo son temas de emergencia nacional en EE.UU.
Tiempo de lectura: 2' 48'' No. de palabras: 390
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, afirmó ayer que el problema de la alta tasa de desempleo, actualmente en el 9,1%, representa “una emergencia nacional”. Volvió a reclamar a la oposición republicana que apruebe en el Congreso su plan para generar puestos de trabajo.
A la par, esta semana, la Oficina del Censo informó que la tasa de pobreza llegó hasta el 15,1% en EE.UU. en el 2010, lo que representa más de 46,2 millones de personas. Es decir, uno de cada seis estadounidenses tiene que vivir con menos de USD 1 000 al mes. El índice de pobreza creció por tercer año consecutivo.
Se trata del indicador más alto desde 1983 (aunque empatado con 1993), pero es 7,3 puntos porcentuales más baja que el récord de 1959, cuando se empezaron a preparar estos reportes.
Para las estadísticas oficiales de Washington, son pobres las personas que integran familias de cuatro personas cuyos ingresos no superan los USD 22 314 anuales. La misma información establece que 14 millones de estadounidenses están desempleados y es difícil establecer con claridad la cantidad de subempleo que también son millones, coinciden analistas norteamericanos.
“El tiempo para actuar es ahora, si quieren crear empleos, aprueben esta ley”, dijo Obama en un discurso en la sede de la Universidad de Carolina del Norte. Desafió públicamente a los republicanos, acusándolos indirectamente de estar trabando las propuestas que generarían nuevos empleos.
Obama trata de que su plan para crear puestos de trabajo avance en el Congreso. Este incluye incentivos fiscales para empresas que contraten trabajadores desocupados, más proyectos de infraestructura y la modernización de miles de escuelas en el país.
El plan incluye, además, la intención de la Casa Blanca de ampliar la base de la recaudación impositiva, suspendiendo los alivios fiscales de los que vienen disfrutando los estadounidenses más ricos desde los tiempos del gobierno de su predecesor, el republicano George W. Bush.
La oposición ya le hizo saber a Obama, en varias oportunidades, que no dará paso a ningún incremento de impuestos. Los republicanos lo acusan de querer implementar un nuevo paquete de estímulo económico como lo hizo en el 2009 por unos USD 800 000 millones, pero que no pudo poner bajo control el desempleo. También hay resistencia de algunos legisladores demócratas.


