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A medida que el ánimo electoral se calienta en México, el gobierno introdujo en el debate la infiltración de la política por parte del narcotráfico, algo que ha generado una polémica con el PRI, que ve en los señalamientos una artimaña para frenar su regreso al poder. "Al gobierno le exigimos que no haga de este tema un arma para minar la confianza en las autoridades electorales, socavar el proceso o agredir a partidos y candidatos", reclamó el flamante presidente del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Pedro Joaquín Coldwell.

Pero el presidente Felipe Calderón no ha dejado de insistir en las últimas semanas en que el crimen organizado ya ha mostrado, como un monstruo invisible pero real, su capacidad de presionar a los votantes, comprar candidatos o liquidarlos si le molestan. "Es un problema grave, y no es una cosa ni personal ni partidista", afirmó Calderón. "En Michoacán, amigos, el crimen amenazó y bajó de la candidatura a 50 candidatos más o menos, de todos, del PRI, del PAN y del PRD, porque les dijeron 'o te alineas con nosotros, o te desaparecemos'. Renunciaron".

La polémica empezó después de los comicios del 13 de noviembre en el violento estado de Michoacán, ganados por el PRI.

La hermana de Calderón, Luisa María, candidata a gobernadora del Partido Acción Nacional (PAN), denunció que el narcotráfico había metido la mano.

El mismo día de las elecciones el diario "a.m." del municipio de La Piedad, el de mayor circulación en la zona, tuvo que publicar por la fuerza un mensaje sin firma en el que se amenazaba de muerte a los ciudadanos que votaran por el PAN o portaran propaganda del partido.

Días antes había sido asesinado el alcalde de La Piedad, Ricardo Guzmán, miembro del PAN y muy cercano a la familia Calderón.

El grupo multimedia "Milenio" difundió unas grabaciones telefónicas en las que un presunto operador del cártel de La Familia Michoacana pedía votar en el municipio de Tuzantla por el candidato a alcalde del PRI. Y les advertía: "El que vote por el PRD (izquierda) se le va a matar a un familiar", ya que, según el operador, el Partido de la Revolución Democrática estaba coludido con el grupo rival de Los Caballeros Templarios.

El PRI, que encabeza las preferencias electorales rumbo a las elecciones presidenciales del 1 de julio de 2012 con su precandidato Enrique Peña Nieto, ha visto en las denuncias de Calderón una maniobra para incidir en el proceso electoral.

Sin embargo, "la narcopolítica, el hecho de que el crimen organizado infiltre sectores del Estado, es una realidad en el país", dijo a la agencia dpa el analista político Ezra Shabot. "Estamos hablando de un crimen organizado que tiene mucho dinero, y estas elecciones, aunque las leyes lo prohíban, se van a ganar con dinero, dinero y más dinero". Ningún partido está exento "de que se le cuelen", afirmó.

Para el investigador de la Universidad de Columbia Edgardo Buscaglia, que ha sido asesor de organismos internacionales en países como Afganistán y Colombia, una de las razones por las que en México no se ataca el entramado patrimonial de los cárteles es justamente su relación con la política. "El problema en México es que muchas de esas empresas fachada y empresas legales que operan para los grupos criminales están también protegiéndose a sí mismas financiando campañas electorales", dijo Buscaglia a dpa. "Los diferentes gobiernos no las quieren tocar porque saben que, si las tocan, tarde o temprano afecta a las campañas electorales de todos los partidos. Es un círculo vicioso".

En un foro sobre la democracia en América Latina, que se realizó esta semana en Ciudad de México, la Organización de Estados Americanos (OEA) advirtió sobre el desafía que implica el triángulo política, dinero y poder. "La situación en México ofrece múltiples motivos de preocupación", señaló en un informe, y puso como ejemplo la decisión del PAN en febrero de 2010 de "suspender todas las elecciones primarias de sus candidatos en el estado de Tamaulipas, fronterizo con Estados Unidos, advirtiendo explícitamente que lo hacía por el riesgo real de infiltración sistemática de organizaciones criminales en el proceso electoral".

Según el documento, la posibilidad del crimen organizado de colarse en las instituciones es mayor a nivel municipal o regional que a nivel federal, porque esa es "una tarea mucho más difícil, costosa y visible que la de asegurar la cooperación de las autoridades locales".

Para México, 2012 será un gran año electoral con la elección de presidente y la renovación de ambas cámaras del Congreso, además de elecciones locales en 14 de los 32 estados del país. Habrá muchas campañas, muchos candidatos, mucho dinero y muchos intereses en juego.

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