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Robadas, arrancadas de su hábitat y despojadas de todo contexto, miles de piezas arqueológicas mexicanas están distribuidas ilegalmente por el mundo y solo en contadas ocasiones se logra que sean devueltas a este país.

Hay excepciones, como la producida el pasado mes de agosto, cuando un museo estadounidense devolvía a México tres piezas que habían sido robadas y que ahora forman parte de una exposición inaugurada esta semana en el Museo Nacional de Antropología.

Se trata de "Cabeza de serpiente", una talla en basalto del periodo Postclásico temprano (900-1200); "Tláloc, Dios de la lluvia", hecho entre los años 200 y 900, y una estela tallada en roca basáltica de la costa del Golfo de México. Son piezas que, según aseguró el director del Museo Nacional de Antropología, Antonio Saborit, fueron "arrancadas de su contexto", que es "el primer daño patrimonial que causa el saqueo", ya que las inutiliza en términos académicos para su estudio.

"El contexto es esencial" y los arqueólogos "no solo trabajan en el descubrimiento de una pieza, sino también están estudiando el sitio en el que la encontraron, cómo la encontraron, en qué orientación y para qué servía exactamente", explicó Saborit a Efe. Las piezas fueron recuperadas por casualidad. Tras ser robadas y sacadas ilegalmente de México fueron a dar a una colección particular en Estados Unidos que fue donada al museo de arte de la Universidad de Miami, cuando su propietario falleció.

"Cuando el museo se interesó en organizar una exposición de tema prehispánico recurrió al Instituto Nacional de Antropología e Historia mexicano (INAH) y en ese momento los especialistas notaron la naturaleza de las piezas", contó Saborit. Las tres piezas tienen un gran peso y tamaño, por lo que no fueron robadas de cualquier manera, sino gracias a una organizada red internacional. "Muchos salen como maquinaria en desuso" a través de barcos, camiones o aviones, explicó a Efe Martha Carmona, subdirectora de Arqueología del museo, quien contó que los saqueadores tienen "técnicas bastante sofisticadas", taladros y sierras especiales para dañar lo menos posible las piezas.

En la estela, por ejemplo, es donde "más se nota el proceso de devastación que hicieron para poder trasladar la pieza", ya que se aprecia que tenía una pieza mayor en la parte de atrás que le fue desprendida. "En ocasiones si las piezas son o muy grandes o muy altas y es difícil su manejo, sí hemos notado que las fragmentan, las segmentan en el número necesario que ellos consideran para poder transportarlas con mayor comodidad", indicó. Puesto que muchas de las piezas que están en el extranjero "las tienen particulares en sus casas", explicó la doctora en Arqueología, es muy complicado saber a cuánto asciende el patrimonio perdido de México.

Pero de vez en cuando se producen devoluciones, como hace un año, cuando Estados Unidos hizo la mayor repatriación de piezas arqueológicas robadas de museos y sitios arqueológicos tras haber sido decomisadas a traficantes.

Más de 4 000 piezas arqueológicas mexicanas decomisadas en ciudades de todo el país y que eran ofrecidas a la venta en el mercado negro de coleccionistas como arcos, flechas y puntas de flecha, textiles, canastos o estatuas. Las investigaciones del caso de estas tres importantes piezas devueltas permitieron corroborar que se encontraban vinculadas a Leonardo Augustus Patterson, uno de los más famosos traficantes de bienes culturales, que actualmente está siendo juzgado en España y que tiene cuentas pendientes con varios países, incluido México.

Según contó Saborit, las piezas podrán observarse en el vestíbulo del museo durante todo el mes de noviembre y después pasarán a ser estudiadas por los especialistas. Ya se sabe su procedencia probable, pero aún se ignora el lugar concreto de donde fueron extraídas, y por ello lo más deseable sería que se pudiera averiguar eso para que las piezas pudieran regresar a su lugar de origen

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