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Hacia fines de la década de los sesenta, una unidad secreta del Ejército de EE.UU. puso en la mira de sus servicios de inteligencia y de un grupo de operaciones encubiertas a más de seis millones de ciudadanos.

¿El objetivo? Prevenir las manifestaciones de protesta contra la guerra en Vietnam y desmantelar el movimiento pacifista que, al final, consiguió acelerar el fin de la intervención militar de EE.UU. en Indochina. Aquella misión ultrasecreta fue puesta al descubierto por Christopher Pyle, entonces un capitán adscrito a la unidad de inteligencia de las Fuerzas Armadas.

Sus revelaciones, que pusieron al descubierto una serie de prácticas invasivas para infiltrar y espiar a líderes del movimiento pacifista, lo colocaron en la lista negra del entonces presidente Richard Nixon.

"Comenzaron una campaña de descrédito en mi contra para restar credibilidad a las denuncias que llevé hasta el Congreso, donde me convertí en soplón", recuerda Pyle.

Un año más tarde, en 1971, un analista militar de nombre Daniel Ellsberg decidió filtrar unos 7 000 documentos secretos al diario The New York Times para exponer las mentiras del Gobierno a la opinión pública sobre cómo planeó involucrarse en la guerra de Vietnam y arrastrar con ella a toda una nación para arrojarla en brazos de uno de los fiascos militares más costosos y desastrosos de su historia.

Cuarenta años después, los documentos del Pentágono que filtró Ellsberg fueron desclasificados y difundidos por la Casa Blanca.

La figura del soplón, una de las más valiosas herramientas para combatir el abuso del poder, la corrupción y los ataques contra las libertades y derechos civiles que consagra la Constitución, se ha forjado con escándalos y campañas orquestadas desde el poder político y militar para acallar a quienes osan ponerlos en evidencia.

El último en la lista de soplones en EE.UU. es Edward Snowden, un experto en informática de 29 años que se ha convertido a la vez en héroe y traidor, los mismos calificativos que escucharon Pyle y Ellsberg por atreverse a denunciar un asalto contra la Constitución y las libertades de millones de ciudadanos.

"Snowden no es un héroe o un traidor. Como él mismo ha dicho, sólo es un ciudadano ordinario. Una persona que lo único que busca es abrir el debate en el terreno de nuestros derechos y libertades. Sólo por eso merece respeto. Y deberíamos aprovechar la oportunidad que nos brinda Snowden para debatir la corrupción de nuestro sistema", consideró Pyle.

Mientras los máximos responsables de la comunidad de inteligencia insisten en presentar a Snowden como un traidor que ha comprometido seriamente la seguridad nacional, la hermandad de los soplones a la que pertenecen Pyle, Ellsberg o el soldado Bradley Manning, insisten en que la sociedad debería escucharlos, en lugar de creer las medias verdades con las que la Agencia Nacional de Inteligencia (NSA) ha respondido a las revelaciones sobre sus prácticas de espionaje masivo.

Tras la intervención del máximo responsable de la Agencia Nacional de Inteligencia (NSA), el general Alexander Keith, ante un comité de inteligencia del Congreso, las dudas que rodean al programa de espionaje masivo siguen sin esclarecerse. Y un considerable porcentaje de la población le conceden el beneficio de la duda a Snowden.

Según una encuesta hecha la semana pasada por la revista Time, 54% de los estadounidenses considera que Snowden hizo lo correcto, mientras sólo un 30% opina lo contrario.

UE exige explicaciones

La Unión Europea (UE) pidió ayer explicaciones sobre el programa de espionaje estadounidense denunciado por Edward Snowden, que aparentemente también tomó como blanco las instituciones europeas, según las últimas revelaciones sobre este caso.

El semanario alemán Der Spiegel afirma que la UE formó parte de los "objetivos" de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) estadounidense, acusada de espiar las comunicaciones electrónicas mundiales en el marco del programa 'Prism'. Der Spiegel sustenta estas acusaciones en documentos confidenciales que pudo conocer por las filtraciones de Snowden.

Según la estadística de Der Spiegel, en un día "corriente" la NSA controla, solo en Alemania, unos 20 millones de conversaciones telefónicas y 13 millones de comunicaciones en Internet.

El fundador de Wikileaks, Julián Assange, indicó ayer que la publicación de documentos secretos sobre el sistema de espionaje masivo de la NSA continuará. Assange agregó que el equipo legal de Wikileaks está en contacto con Snowden, quien sigue en la zona de tránsito del aeropuerto de Moscú.

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