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Por lo menos 278 personas, entre ellas 43 policías, perecieron ayer en Egipto en la dispersión en El Cairo de las manifestaciones que reclamaban el retorno del presidente islamista Mohamed Morsi, así como en los disturbios que se propagaron a todo el país.

Al detallar el balance de víctimas, el portavoz del Ministerio Mohamed Fathalá precisó que fueron 278 muertos, que 61 personas murieron en la plaza Rabaa al Adawiya, principal congregación de los partidarios de Morsi, y 21 en la plaza Al Nahda. Al menos 2 000 resultaron heridas.

Los Hermanos Musulmanes, el movimiento que está en favor de Morsi afirmaron sin embargo, que la represión gubernamental dejó al menos 2 200 muertos y más de 10 000 heridos.

En el balance, el primer ministro nombrado por los militares, Hazem Beblawi, destacó la "gran moderación" de la Policía.

  • Estado de emergencia

Ante la oleada de violencia, el Gobierno egipcio decretó el estado de emergencia nacional y un toque de queda en El Cairo y otras 11 provincias desde las siete de la tarde hasta las seis de la mañana.Ambas medidas regirán por un mes. Previamente, el régimen suspendió las conexiones ferroviarias con El Cairo para dificultar las movilizaciones de los opositores.

Una hora después de la entrada en vigencia de ese toque de queda, responsables de la seguridad indicaron que el país estaba de nuevo en calma, aunque la tensión seguía siendo muy fuerte en todo el país.

El baño de sangre provocó a su vez una crisis gubernamental, con la renuncia del vicepresidente Mohamed ElBaradei.

"Se ha vuelto difícil para mí seguir asumiendo la responsabilidad de decisiones con las que no estoy de acuerdo", escribió ElBaradei en su carta al presidente interino, Adly Mansur.

Los desalojos dejaron muerte y destrucción en Egipto

Se decretó el Estado de Emergencia en todo el país durante un mes, tras los cruentos enfrentamientos.


  • La matanza

Las autoridades habían prometido un desalojo "gradual" de las plazas cairotas de Rabaa al Adawiya y Al Nahda, ocupadas desde hace un mes y medio por miles de partidarios de Morsi, derrrocado el 3 de julio por los militares y detenido desde entonces.

Pero las tropas policiales y militares rodearon por sorpresa al amanecer los dos parques y empezaron a avanzar con topadoras y disparando gases lacrimógenos contra las tiendas de campaña, que albergaban a los manifestantes, entre ellos mujeres y niños.

En Rabaa, la Policía garantizó la salida de cientos de opositores que querían evacuar el lugar, según mostró la televisión estatal. Pero un grupo de personas permanecía atrincherada y continuaba enfrentando a las fuerzas de seguridad en otra punta de la misma plaza.

En la morgue improvisada junto a la plaza Rabaa un periodista de la AFP constató la presencia de 124 cadáveres. En ese hospital de campaña, los médicos se veían desbordados y abandonaban los casos más desesperados para ocuparse de los heridos con más posibilidades de sobrevivir.

Otras regiones también fueron escenario de incidentes, con fuertes enfrentamientos en Alejandría (norte) y el incendio de al menos tres iglesias cristianas coptas en el centro del país.

Según las autoridades, un total de 21 comisarías y puestos policiales, además de sedes de las gobernaciones provinciales, fueron asaltadas por manifestantes.

Los islamistas llamaron a nuevas manifestaciones mientras que las fuerzas del orden advertían que no aceptarían ninguna otra ocupación, tras haber tomado el control de las plazas del Cairo, el centro de los choques callejeros.

  • Un rechazo internacional

La represión fue condenada por numerosos países y causó alarma internacional por el futuro de Egipto, el más poblado de los países árabes.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, deploró que las autoridades egipcias "hayan decidido usar la fuerza".

Turquía, potencia clave en la región, que se había opuesto al golpe contra Morsi, consideró "inaceptable" la represión y urgió al Consejo de Seguridad de la ONU y a la Liga Árabe a "pasar a los hechos de inmediato para detener la masacre".

Catar, principal apoyo de los Hermanos Musulmanes, también denunció "el método utilizado contra manifestantes pacíficos".

EE.UU., que otorga a Egipto USD 1 500 millones anuales de ayuda, principalmente militar, criticó la represión, las medidas de excepción y dijo que "el gobierno interino y los militares tienen una única responsabilidad de evitar ulterior violencia" y llamar a elecciones.

Francia recurrió a la ONU, en tanto que la Unión Europea repudió la violencia y advirtió del incierto futuro que se presenta si gobierno y oposición no abren un proceso político de diálogo.

México y Ecuador se unieron a las voces de preocupación y condena por la represión.

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