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La primera Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) terminó en Santiago de Chile con el histórico ascenso del presidente cubano, Raúl Castro, a la presidencia rotativa del bloque regional, poniendo fin a medio siglo de total aislamiento internacional de la isla.

“No se preocupen, que yo solo voy a estar un año”, bromeó el líder cubano, de 81 años, al recibir del presidente chileno, Sebastián Piñera, la presidencia de una organización que integra a todos los países de América, salvo Estados Unidos y Canadá.

Castro denunció ante sus pares un orden económico internacional “injusto y excluyente”, para cuya crisis no hay aún solución a la vista, a su juicio.

Advirtió además de los peligros del narcotráfico y el comercio armamentístico y justificó la existencia de la pena de muerte en Cuba, en la guerra “a sangre y fuego” contra el narcotráfico.

“Nuestras leyes permiten la pena de muerte. Está suspendida, pero ahí está de reserva, porque una vez la suspendimos y lo único que hicimos con ello fue estimular las agresiones y los sabotajes”, dijo.

El Centro de Convenciones Espacio Riesco, donde los jefes de Estado y de Gobierno y las delegaciones de los 33 países miembros se reunieron durante dos días, fue también el escenario de una reaparición del convaleciente Hugo Chávez a través de una carta.

Su vicepresidente, Nicolás Maduro, leyó en el plenario una misiva escrita por el líder venezolano en La Habana, donde convalece desde su última operación, a la que se sometió en diciembre por el cáncer que padece.

En ella, Chávez condenó el bloqueo estadounidense a Cuba y la “colonización de las Malvinas” por Inglaterra. Además, expresó el compromiso de Venezuela con la Celac, entidad que nació en diciembre de 2011 en Caracas.

“Hoy somos una patria o no seremos patria. O hacemos la única patria grande o no habrá patria”, dijo, instando a los países que integran la organización a “hablar con una sola voz”.

Junto a Chávez, la otra gran ausente de la cita en Santiago fue la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, quien tuvo que abandonar la capital chilena antes del arranquede la Cumbre por el incendio en una discoteca de su país que dejó al menos 231 muertos el último fin de semana.

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