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El presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Diosdado Cabello Rondón, es una de las fichas claves del chavismo.

Cabeza visible de la considerada ala militar de los seguidores de Hugo Chávez, es además, una de las figuras más prominentes en los diferentes gobiernos del presidente desde 1999. Con uno de los verbos más encendidos del chavismo y nacido en el oriental estado Monagas en 1963, Cabello se ha destacado como uno de los seguidores más leales y radicales a la hora de defender a Chávez.

Cabello se vio obligado a viajar el 5 de diciembre pasado a La Habana, luego de 14 años de no visitar la isla, según dicen porque es un anticastrista radical. Pero Cabello no podía negarse a la orden presidencial, pues aunque durante años se jactó de no haber pisado la tierra de los hermanos Castro, sabía que allí se definiría su futuro.

Pese a ello y al inmenso poder que ha acumulado estos años, Chávez optó por Maduro como su sucesor antes de ir a Cuba el 10 de diciembre para operarse otra vez.

Diario El Espectador reseña que para la prensa venezolana la decisión se dio porque “Cabello genera resistencia en un amplio sector del chavismo y desataría una fiera lucha de poder dentro del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

Agrega que, de hecho, antes de viajar a La Habana para su última operación, el pasado 11 de diciembre, Chávez tomó precauciones y firmó el traspaso de los servicios secretos, hasta esa fecha bajo el Ministerio de Relaciones Interiores cuyo titular es muy próximo a Cabello, a la Vicepresidencia.

Cabello volvió a La Habana el pasado 3 enero, esta vez para reafirmar a la cúpula chavista. Allí se habría comprometido a asumir la presidencia interinamente y convocar en poco tiempo a una nueva elección presidencial, con Maduro como candidato del oficialismo, en un acuerdo que el sector político de Caracas bautizó como “pacto de gobernabilidad”, reseña diario argentino La Nación.

Este plan genera preocupación en Cuba debido a que Cabello representa a un sector con escasos vínculos con la revolución cubana. No obstante, los diseñadores del plan consideran que Cabello, en este momento, es indispensable para el sostén del chavismo, debido a su gran influencia entre los militares.

El actual jefe del Legislativo estudió en la Academia Militar de Venezuela y fue oficial activo del Ejército hasta febrero 1992.

La camaradería de Cabello con Chávez se inició mucho antes de que este se convirtiera en jefe de Estado. Participó como joven teniente alzado en la intentona golpista liderada por Chávez el 4 de febrero de 1992 en contra del ex mandatario Carlos Andrés Pérez.

Casado y con cuatro hijos, el titular de la Asamblea venezolana es visto, además, más como un gran nacionalista que como un convencido defensor del socialismo.

El temor que genera Cabello entre los chavistas parece estar justificado. Según un reporte de El Espectador, informes de inteligencia revelaron que durante la enfermedad de Chávez Cabello habría empezado a mover sus fichas para garantizar su permanencia en el poder. Incluso el diario español ABC afirmó que le hizo llegar a EE.UU. el mensaje de que tomaría distancia de Cuba. El interés de Cabello por contactarse con Washington se debe a que fue vinculado a una investigación de la DEA por narcotráfico, luego de la declaración del juez venezolano Eladio Aponte, en Miami.

Cabello siempre ha tenido mala fama dentro de la oposición y un sector del chavismo. Conocido como “ojitos lindos”, pues así lo llamó Chávez en una emisión del programa Aló Presidente, es acusado de tener una ambición sin límites, de ser vengativo y arrogante. “Un hombre ambicioso que basa su fortaleza en la red que ha formado dentro del PSUV, el ejército y varios grupos económicos”, dijo el politólogo Trino Márquez, en una entrevista recogida por el diario La Nación.

Según los cables de Wikileaks, los chavistas se refieren a él en voz baja como ‘El Padrino’, pues antes de llegar al despacho presidencial es necesario hablar con él y también señalan que es multimillonario y tiene jugosas cuentas en el extranjero, anota El Espectador y agrega que uno de los informantes de la embajada señalaba que Cabello trataba de expandir su influencia a varios sectores, entre ellos el financiero y el Consejo Nacional Electoral. Algo que, al parecer, consiguió, concluye El Espectador.

Esto hace temer a varios sectores venezolanos que pudiera presentarse un escenario de conflicto entre Cabello y el vicepresidente Maduro. Pese a ello, ambos se presentaron juntos en distintos actos, acompañados de varios ministros y jefes militares, tras la partida de Hugo Chávez a Cuba, incluso Maduro dijo en público sobre el presidente de la Asamblea: “Estamos más unidos que nunca”.


La oposición venezolana ya busca candidato
El Nacional de Caracas, GDA

Una de las prioridades este año en las reuniones de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) es definir quién sería el candidato que representaría a la oposición en una eventual elección presidencial adelantada. Los aspirantes en esta ocasión no faltan.

Fuentes de la MUD indican que un importante sector de la alianza tiene como favorito a Henrique Capriles Radonski.

Esgrimen tres razones: por la campaña presidencial que lo perfiló como líder nacional, por ser el contrincante que más votos ha sacado contra Hugo Chávez y por ser uno de los tres abanderados de la oposición que ganó en las elecciones regionales.

En la MUD aseguran que otro de los nombres que se ha mencionado es el del alcalde metropolitano, Antonio Ledezma, que fue el coordinador de la Unidad de Apoyo a las Regiones para el 16-D.

El 11 de diciembre, en el aniversario de Alianza Bravo Pueblo, Ledezma adelantó que a partir del 17 de diciembre la prioridad de la oposición sería empezar a buscar un candidato unitario ante una posible elección este año. “Tenemos que prepararnos para encarar las elecciones que deberán convocarse como lo dice la Constitución”, agregó Ledezma.

En la MUD coinciden en que el camino correcto para seleccionar a un candidato presidencial sería el consenso, porque no habría tiempo para organizar unas primarias si se convocan unas nuevas elecciones en Venezuela.

En la oposición, pero fuera de la MUD, también se barajan nombres de posibles candidatos presidenciales. Un grupo de empresarios encabezado por Gustavo Marturet y Robert Bottome, y los ex ministros Luis Ugueto, Arnoldo Gabaldón y Andrés Caldera, está formando un equipo de apoyo a Eduardo Fernández y trabajan en un programa de gobierno y en una unidad de finanzas.

Hoy se reúne la fracción parlamentaria de la MUD para decidir quiénes serán los oradores en la instalación del nuevo período legislativo de la Asamblea Nacional que empezó el sábado.

La oposición propondrá sus nombres para una nueva directiva del Parlamento y pedirá al oficialismo que incluya en ella a por lo menos un integrante de la Mesa. Destaca el diputado Édgar Zambrano por su acercamiento con el oficialismo para la liberación de los presos políticos.

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