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Entrevista

Ernst von Freyber / Nuevo presidente del Instituto para las Obras de la Religión 

El nuevo presidente del IOR, el Instituto para las Obras de la Religión, más conocido como Banco del Vaticano, tiene ante sí un desafío gigantesco: limpiar la reputación de una entidad "cuya mala imagen daña el mensaje del Papa". Como para demostrar que el IOR empieza una nueva etapa de transparencia, el alemán Ernst von Freyberg, de 52 años, abogado y empresario católico, por primera vez abrió las puertas de su oficina del Vaticano y concedió una entrevista a La Nación como representante del Grupo de Diarios América (GDA).

Entre otros de sus proyectos, Von Freyberg anticipó que hará públicos los informes anuales sobre la situación financiera del instituto, que incluso estarán disponibles en un sitio web que será inaugurado en octubre. Sucesor de Ettore Gotti Tedeschi, del Opus Dei, defenestrado en medio de un escándalo, Von Freyberg dijo que "el cierre del IOR es solo un rumor". Adelantó que aplicará una política de "tolerancia cero" ante cualquier irregularidad y aseguró que no existen cuentas cifradas. Su objetivo es dejar atrás una reputación que está presente desde los tiempos del arzobispo estadounidense Paul Marcinkus, en la década de 1980. Fue entonces cuando estalló un escándalo que incluyó las muertes de Roberto Calvi, el responsable de la bancarrota del Banco Ambrosiano, y del banquero mafioso Michele Sindona, ambos miembros de la logia masónica P2.

¿Por qué el IOR tiene tan mala imagen y qué hará usted para revertirla?
Me hace, al principio, la única pregunta importante, porque este es el tema esencial. Mi objetivo principal es terminar con esta mala reputación del IOR porque daña el mensaje del Papa al mundo. Según mi análisis, es un triángulo lo que ha creado esta mala imagen: el primer lado es que hay verdaderos hechos que no deberían haber sucedido en el pasado y solo menciono al Banco Ambrosiano. El segundo es que el IOR está sujeto a una interminable línea de rumores y calumnias que son solo fantasmas. Y el tercer lado del triángulo es que el IOR nunca comunicó: si uno no comunica, también es un mensaje que uno envía.

¿Qué hará para revertir esto?
Por empezar, aplicar una política de tolerancia cero ante cualquier irregularidad. He contratado a los máximos consultores del mundo expertos en políticas de antilavado de dinero, Promontory, de Estados Unidos, para revisar una por una todas las cuentas que tenemos y para revisar nuestros procedimientos y estructuras para que cumplamos con los máximos estándares internacionales en antilavado de dinero.

¿Hubo lavado de dinero?
No sé con respecto al pasado muy lejano. Pero hoy no tengo indicaciones de que haya lavado de dinero. Si llego a detectar un caso, voy a proceder sin piedad.

¿No existen cuentas cifradas o anónimas, como se denunció?
Ahora vamos a la segunda parte del triángulo, la que no tiene que ver con hechos, sino con los fantasmas y uno es que hay cuentas cifradas. Pero no tenemos cuentas cifradas, es contra la ley y desde 1996 es imposible que las haya en nuestro sistema. Desde hace por lo menos 15 años no hay cuentas cifradas y no sé si las hubo antes.

El anterior presidente del IOR, Ettore Gotti Tedeschi, después de ser echado brutalmente hace un año, denunció que temía ser asesinado, que había cuentas cifradas, que cuando pidió información le negaron el acceso a ellas, acusó al vicepresidente, Paolo Cipriani, de ocultarle datos... ¿Eso es un fantasma?
Nunca conocí a Gotti y no puedo hablar sobre su experiencia. Mi experiencia es que el Instituto es muy cooperativo, que Cipriani es muy cooperativo. Una de las primeras cosas que hice fue controlar todos los nombres vinculados con nosotros. Me senté yo mismo con Cipriani y con el vicedirector frente a la computadora y miré todos los nombres impropios si tenían una cuenta acá y ninguno tiene.

¿Nombres de mafiosos y criminales que habían salido a la luz?
Sí. Leyendo los diarios, decían que Osama Bin Laden tenía cuenta con nosotros: fui al sistema y controlé si teníamos un Osama, un Bin o un Laden. Tampoco encontré a Totó Riina (capo de la Cosa Nostra) o a la banda de la Magliana (grupo criminal que actuó en Roma en las décadas de 1970 y 1980). No solo no encontré ese tipo de nombres, sino que también tuve máxima cooperación por parte de la dirección. Encontré transparencia. Ahora, como presidente, no puedo controlar las 19 000 cuentas y por eso he contratado a Promontory, que es el número uno del mundo en lucha contra el reciclaje.

El plan básico entonces es limpiar la imagen del IOR...
El plan tiene dos elementos esenciales: limpiar la imagen y limpiar nuestras cuentas, lo que significa controlar si tenemos cuentas impropias, y al momento notenemos indicaciones. En cuanto a la imagen, necesitamos ser transparentes y necesitamos hablar, empezando con nuestros empleados, con la Iglesia, con los cardenales, con la curia y, al final, con cada uno de los católicos del mundo porque nuestra reputación incide en el mensaje de la Iglesia en todo el mundo. Por ejemplo, puede afectar a cualquier parroquia de Buenos Aires.

Muchos creen que el Papa podría cerrar el IOR o transformarlo en un banco ético.
Yo estoy aquí para servir al Papa y para que el IOR sea una institución bien manejada, de buena reputación. El Papa decidirá lo que quiera, pero yo no quiero que el IOR sea un problema para él.

Pero ¿podría ser posible un cierre del IOR o es solo un rumor?
Es solo un rumor. Es uno de los tantos fantasmas que nos rodean y prefiero los hechos. Los hechos son que tengo la misión de manejar el IOR con los más altos valores éticos y estándares internacionales, y deberá decidir el Papa si quiere cambiar la misión. Lo que es seguro es que nuestros 19 000 clientes necesitan el servicio. Y hablando de transparencia y reputación, publicaremos un informe anual, incluso para 2012, que incluirá cuentas auditadas. Además, abriremos el 1° de octubre un sitio web donde podrá descargarse ese informe anual con la situación financiera.

Hoja de vida

Su experiencia. Abogado alemán. Estudió derecho en las universidades de Múnich y Bonn. Fue fundador y presidente de la firma Daiwa Corporate Advisory entre 1991 y 2002.

Es un miembro activo de la Soberana Orden Militar Hospitalaria de San Juan de Jerusalén de Rodas y de Malta.



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