Este gato lleva colocado un dispositivo denominado 'Internet para animales', desarrollado por Anicall. El aparato lleva sensores de movimiento, temperatura y presión de aire para desplegar las sensaciones de los animales en el teléfono de sus propietarios

Este gato lleva colocado un dispositivo denominado 'Internet para animales', desarrollado por Anicall. El aparato lleva sensores de movimiento, temperatura y presión de aire para desplegar las sensaciones de los animales en el teléfono de sus propietarios. Foto: AFP

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Los desarrolladores de ‘wearables’ van tras el mercado de las mascotas

Redacción Tendencias y AFP (I)

Los desarrolladores de ‘wearables’ -término que hace referencia al conjunto de aparatos y dispositivos electrónicos que se incorporan en alguna parte del cuerpo- buscan nuevos públicos. Y en el mundo de las mascotas, ellos han encontrado un nuevo nicho para presentar productos que construyen la vida 2.0 de los animales.

Muestra de ello es lo que sucedió en la última edición de la Wearable Expo de Tokio. Aquí, una de las empresas que acaparó la atención de los medios fue la empresa japonesa Anicall, que en este año presentó ‘Internet de los animales’. Se trata de un collar sensor conectado a un programa para ‘smartphones’ para “traducir los comportamientos de gatos o perros en sentimientos que aparecen en una pantalla”, según lo apunta su creador, Masayoshi Asai.

Alegría, tristeza, ansiedad... Varios estados de ánimo son detectados por el collar con el fin de reconocer el comportamiento del animal y traducirlo a lenguaje humano. Pero esto es solo una parte de toda la operación. A la postre, el sensor permite detectar anomalías en la mascota de acuerdo con sus registros históricos, una función bastante útil para conocer si esta se encuentra enferma o en perfecto estado de salud.

Al revisar la información técnica de este dispositivo, el médico veterinario Gabriel López señala que es una de las mejores herramientas para realizar estudios a largo plazo con animales que padezcan de enfermedades como estrés o cáncer. Muchas veces, los dueños no pueden llevar un registro detallado de cuánto ha caminado o reposado su mascota, un dato fundamental en el momento de determinar el progreso del paciente.


Una de las recomendaciones de López es el uso de ‘wearables’, como Pod. Este es un dispositivo desarrollado por los laboratorios Pod Trackers y sus servicios sí están habilitados en Ecuador. Por aproximadamente USD 200, el aparato (que se instala en el collar del animal) ofrece rastreo de la mascota a través de una aplicación para teléfonos y tabletas. Además, Pod monitorea las actividades del usuario y alerta a su dueño en caso de que escape de casa.

Para los que quieran algo más que el rastreo de su mascota, una de las soluciones es DogTelligent. Este collar ayuda mucho a quienes entrenan a su perro, pues está diseñado con dos microparlantes ultrasónicos, un micrófono y un sistema de vibración. Así, el dueño puede dar órdenes al animal directamente desde su teléfono inteligente.

Teniendo en cuenta las necesidades médicas de ciertos animales, la empresa PetPace desarrolló un collar para recopilar datos de salud de las mascotas. Temperatura, pulso, respiración, niveles de actividad, posiciones y calorías quemadas en el día son registradas por el dispositivo y enviadas al dueño. Los datos pueden ser recopilados en un informe para ser entregados al veterinario en el caso de que se esté estudiando una enfermedad específica.

Para quienes prefieren las caminatas nocturnas con sus mascotas, Squeaker creó un collar retroiluminado. Con ello, la compañía intenta reducir el número de perros y gatos que mueren atropellados por falta de suficiente iluminación. Y al igual que otros productos, este dispositivo permite ubicar la posición del animal y evaluar cuánto este ha caminado dentro y fuera de casa.

Los ‘tips’ de uso

Es preferible consultar con el veterinario antes de comprar un collar. Hay que saber las necesidades de la mascota.

Verificar que los dispositivos sean a prueba de agua, ya que las mascotas pasarán con estos al aire libre.

Asegurarse de que las baterías duren no menos de ocho horas y que el fabricante ofrezca por lo menos una de repuesto.

Analizar la compatibilidad entre el dispositivo y el teléfono del dueño, ya que los ‘wearables’ se conectan por ‘apps’.