En el campamento de Makal, en Sudán del Sur. Foto: Cortesía Médicos Sin Fronteras
Actualmente casi 48 000 personas viven en el en el campo de Protección de Civiles de Naciones Unidas en Malakal. Foto: Cortesía Médicos Sin Fronteras
Hospital de Médicos Sin Fronteras en el complejo de la ONU, en Malakal, Sudán del Sur. Foto: Cortesía Médicos Sin Fronteras
Las deterioradas condiciones de vida en el campo ponen en peligro la salud de miles de personas. Foto: Cortesía Médicos Sin Fronteras
Personas desplazadas en los campamentos dentro del recinto de la ONU en Malakal, Sudán del Sur. Foto: Cortesía Médicos Sin Fronteras
Muchos desplazados han llegado al campo de Malakal buscando protección contra la violencia y viven en él desde el estallido del conflicto en diciembre de 2013. Foto: Cortesía Médicos Sin Fronteras
Hospital de Médicos Sin Fronteras en el complejo de la ONU, en Malakal, Sudán del Sur. Foto: Cortesía Médicos Sin Fronteras
Hospital de Médicos Sin Fronteras (MSF) en el campo de Protección de Civiles de Naciones Unidas en Malakal. Foto: Cortesía Médicos Sin Fronteras
Las personas desplazadas en los campamentos dentro del recinto de la ONU, en Malakal, Sudán del Sur. Foto: Cortesía Médicos Sin Fronteras
Niños jugando en el campo de Protección de Civiles de Naciones Unidas en Malakal. Foto: Cortesía Médicos Sin Fronteras
Mary James vive en el campamento de Protección de las Naciones Unidas para los civiles, en Malakal, Sudán del Sur. Foto: Cortesía Médicos Sin Fronteras
María vive en el campo de Protección de Civiles de Naciones Unidas en Malakal. A medida que la temporada de frío se acerca, niños como ella que sufren de neumonía y de otras infecciones respiratorias constituyen más de la mitad de las admisiones a la sala de pediatría del hospital de Médicos Sin Fronteras (MSF) en el campo. Foto: Cortesía Médicos Sin Fronteras
Durante los dos primeros meses de su vida, Mary James dormía sin manta sobre una bancada de acero en el interior de un pequeño refugio en medio de un campo abarrotado de personas desplazadas. Ahora, ella está durmiendo en una cama del hospital de MSF, luc
Durante los primeros meses de su vida, María durmió en un pequeño y húmedo refugio en un campo para personas desplazadas. Ahora, ella se encuentra durmiendo en una cama del hospital de Médicos Sin Fronteras (MSF) en el campo de Protección de Civiles en Malakal y está luchando por su vida. Foto: Cortesía Médicos Sin Fronteras
Desplazados recién llegados permanecen en campamentos con malas condiciones de vida en Malakal, Sudán del Sur. Foto: Cortesía Médicos Sin Fronteras
Los niños juegan en el barro rodeados de alambre de púas y basura. Foto: Cortesía Médicos Sin Fronteras
Desplazados recién llegados permanecen en campamentos con malas condiciones, en Malakal , Sudán del Sur. Foto: Cortesía Médicos Sin Fronteras
En 2015, la población del campo de Protección de Civiles de Naciones Unidas (PoC) en Malakal, Sudán del Sur, se ha duplicado con creces tras la llegada de 10.000 personas desplazadas en abril y de otras 16.000 que llegaron entre julio y agosto. Foto: Cortesía Médicos Sin Fronteras
Desplazados recién llegados permanecen en campamentos con malas condiciones de vida en Malakal, Sudán del Sur. Foto: Cortesía Médicos Sin Fronteras
Desde junio, el número de consultas médicas atendidas semanalmente por Médicos Sin Fronteras (MSF) se ha triplicado con creces y, en el caso de las atenciones a niños menores de 5 años, los más vulnerables en estas condiciones, se ha multiplicado por cinco. Foto: Cortesía Médicos Sin Fronteras
Personas desplazadas en los campamentos dentro del recinto de la ONU en Malakal , Sudán del Sur. Foto: Cortesía Médicos Sin Fronteras
El acceso al agua potable está por debajo de los niveles aceptables y muchas familias no tienen acceso a artículos de primera necesidad.  Foto: Cortesía Médicos Sin Fronteras
 

El número de pacientes tratados por Médicos Sin Fronteras en el campo de Malakal se triplica

16:12 - miércoles 25/11/2015
Los pacientes tratados por Médicos Sin Fronteras (MSF) cada semana en el campo de Protección de Civiles de Naciones Unidas (PoC) en Malakal, Sudán del Sur, se ha multiplicado por tres desde junio. Actualmente casi 48 000 personas viven en el PoC tras la llegada en verano de más 16 000 desplazados. Muchos proceden de áreas donde el acceso humanitario lleva meses cortado por la inseguridad en la zona. La falta de ayuda obligó a miles de personas a huir del conflicto y el hambre; la mayoría llegó sin nada.