La costumbre remite a la época de la Colonia española, cuando las cofradías acostumbraban a vestir a los santos como una manera de demostrar su vocación. Fotos: Vicente Costales/EL COMERCIO
La costumbre remite a la época de la Colonia española, cuando las cofradías acostumbraban a vestir a los santos como una manera de demostrar su vocación. Fotos: Vicente Costales/EL COMERCIO
La costumbre remite a la época de la Colonia española, cuando las cofradías acostumbraban a vestir a los santos como una manera de demostrar su vocación. Fotos: Vicente Costales/EL COMERCIO
La costumbre remite a la época de la Colonia española, cuando las cofradías acostumbraban a vestir a los santos como una manera de demostrar su vocación. Fotos: Vicente Costales/EL COMERCIO
La costumbre remite a la época de la Colonia española, cuando las cofradías acostumbraban a vestir a los santos como una manera de demostrar su vocación. Fotos: Vicente Costales/EL COMERCIO
La costumbre remite a la época de la Colonia española, cuando las cofradías acostumbraban a vestir a los santos como una manera de demostrar su vocación. Fotos: Vicente Costales/EL COMERCIO
La costumbre remite a la época de la Colonia española, cuando las cofradías acostumbraban a vestir a los santos como una manera de demostrar su vocación. Fotos: Vicente Costales/EL COMERCIO
La costumbre remite a la época de la Colonia española, cuando las cofradías acostumbraban a vestir a los santos como una manera de demostrar su vocación. Fotos: Vicente Costales/EL COMERCIO
La costumbre remite a la época de la Colonia española, cuando las cofradías acostumbraban a vestir a los santos como una manera de demostrar su vocación. Fotos: Vicente Costales/EL COMERCIO
La costumbre remite a la época de la Colonia española, cuando las cofradías acostumbraban a vestir a los santos como una manera de demostrar su vocación. Fotos: Vicente Costales/EL COMERCIO
SOCIEDAD

El Niño Jesús tiene una vestimenta versátil en Ecuador

11:21 - miércoles 09/03/2016
Pequeñas sastrerías en el centro Histórico de Quito confeccionan todo tipo de trajes para vestir al Niño Jesús en los altares domésticos, una tradición que se repite en Latinoamérica. De policía, de bombero, de mecánico y hasta de payaso son algunas de las opciones que acompañan la oferta de la figura religiosa.