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Los reiterados ataques de la revolución ciudadana a HOY, con el propósito de verlo liquidado, revelan la visión corta, coyuntural, inmediatista, de los procesos políticos con la que se manejan Alianza País (AP) y Rafael Correa.

La revolución quiere que nos rindamos a sus pies, que lancemos loas al líder, y agradezcamos su aparecimiento en la historia. Actúan como si la búsqueda democrática no fuera el resultado de procesos y trayectorias en el tiempo, provocados por múltiples actores, sino el resultado de magia y seducción populista.

Cuando la realidad se ve desde la complejidad de los procesos, desde las trayectorias en el tiempo, HOY lleva a la revolución ciudadana una ventaja de 30 años. Se la puede ver como una revolución tierna, infantil, torpe, frente a una larga acumulación intelectual maltratada de la peor manera por la Secretaría de Comunicación.

¿Tiene alguna idea AP de lo que ha representado HOY desde su fundación en 1982? ¿Sabe y reconoce las luchas desplegadas en los distintos momentos de su recorrido, con riesgos asumidos por convicciones alrededor del ejercicio de la libertad de expresión? ¿Sabe de una permanente inconformidad con la manera como se ha conducido el país, la política, las formas democráticas existentes? La revolución no tiene la menor idea de todo ese caminar porque carece de memoria. Por esta misma razón, cuando el poder se les haya ido de las manos, todo el desconocimiento a diversas trayectorias de luchas democráticas se les volverá como un peligroso bumerán.

Ya en las especulaciones con el tema de la reelección indefinida vemos los miedos que empiezan a ocupar las mentes de los revolucionarios. No han tenido ni tienen capacidad para dimensionar el pensamiento de tantos periodistas, editores, diseñadores, editorialistas, que han circulado por estas páginas desde 1982.

Por eso insultan, acosan, amenazan, intimidan, para lo que se han vuelto profesionales. Tanta ventaja le lleva diario HOY a esta revolución, que bien puede mirársela como heredera de los procesos en los que ha participado el periódico.

¿Qué es Correa frente a las luchas contra Febres Cordero? ¿Qué es el líder de la revolución frente al acompañamiento de esa enorme irrupción del movimiento indígena en los noventa? ¿Qué es AP frente a la lucha contra los banqueros corruptos? Si esta revolución se define como antineoliberal, debería releer las páginas de HOY en la década de los noventa para saber de dónde se nutre esa tradición que hoy pretende encarnar de modo exclusivo.

Poca generosidad y lealtad hacia los procesos, un egoísmo sin límites hacia un periódico crítico, irónico, desconfiado de todos los gobiernos, sin excepción. ¿Por qué el actual debía serlo? ¿Acaso la popularidad lo hace más honesto, transparente y democrático? ¿No hay motivos para seguir sintiéndonos inconformes con la política?

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