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Su voz no vacila ni un segundo, las notas salen nítidas de su garganta para declarar su amor que está dotado "con la fuerza de los mares y con el ímpetu del viento". Así de enérgico y potente se puede recordar a Raphael.

A sus 70 años de edad, el 'Ruiseñor de Linares' sigue cantando para su público; y busca demostrar que su voz privilegiada y el dramatismo que le inyecta a cada uno de sus movimientos están vigentes.

Para Gabriel Espinosa de los Monteros, locutor del programa 'Compartiendo' que se transmite en Radio Gitana, "Raphael es probablemente una de las mejores voces que tuvo España en su generación. En su momento demostró ser mejor".

Su carrera inició en los 60. En esos años, su presencia era una de las más fuertes y distintivas de la música en habla castellana. Desde el inicio de su carrera, se posicionó como el representante de la canción romántica, un sitial que ganó por un acertado manejo de su voz, por su desenvolvimiento escénico y por sus cualidades interpretativas.

"Raphael, en su primera etapa, era dueño de una técnica vocal impresionante". Su voz es profunda y brillante. Su técnica y el manejo vocal son parte de un trabajo coral aprendido en la juventud. De pequeño se unió al coro de la iglesia y después se especializó en la academia del Maestro Gordillo, donde también estudiaba Rocío Dúrcal. Allí aprendió "a colocar la voz donde debía", explicó el cantante para el documental 'Raphael: la historia del mito'.

Si bien su capacidad vocal es innata, en sus interpretaciones se pueden notar los signos de la instrucción que el cantante recibió: está la proyección de la voz, también la vocalización (pronuncia cada palabra perfectamente); el posicionamiento de su lengua y sus labios para conseguir notas prolongadas y entonadas.

"A eso se le puede agregar su calidad histriónica, porque él de verdad es un intérprete de las historias de sus canciones", opina Espinosa de los Monteros. Característica por la cual es conocido.

Desde siempre, Raphael ha logrado convertir cada canción en un sentimiento: con dramáticas expresiones faciales y con movimientos enérgicos de sus brazos.

Eso dejó en claro que tenía cualidades actorales. Por eso tampoco fue raro verlo en la pantalla grande; algunas películas llevaban el nombre de sus canciones, como Cuando tú no estás (1966) o Digan lo que digan (1968).

Esas características lo convirtieron en el referente para los artistas que estarían por venir como Julio Iglesias o Camilo Sesto. También lo llevaron a ser aclamado en escenarios del mundo, donde dejó su huella: París, N. York, México. Raphael se convirtió en el intérprete español por excelencia. Aún hoy, Raphael realiza conciertos y sus actuaciones han dado diversas opiniones. Hay para quienes "sigue siendo aquel", como lo dice en una de sus canciones.

Para Espinosa de los Monteros, quien tuvo la oportunidad de conocer a Raphael, cuando el cantante español contaba con una popularidad inigualable, hoy es lamentable que el artista tenga el afán de mantenerse vigente cuando las condiciones y las cualidades no son las mismas que en su juventud.

Sin embargo, no puede negar que se lo debe recordar como un hombre inteligente, agradable, sencillo y seguro de sí mismo, que estableció importantes estándares de interpretación en la música de habla hispana.

Más sobre Raphael

Participó en once películas: en ocho como protagonista y en el resto como personaje de reparto.

Su discografía sobrepasa los 50 álbumes. Con casi uno por cada año de su carrera. La mayoría ha sido producido por EMI Music.

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