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Audrey Hepburn y Gregory Peck nos regalaron, en blanco y negro, la imagen idílica del amor motorizado. En la memorable 'Vacaciones en Roma' (1953), de William Wyler, la pareja recorría la capital italiana a bordo de una Vespa, y sumidos en una atmósfera de ensoñación. La moto italiana, producto de la 'ricostruzione' en los años posteriores a la II Guerra Mundial, se erigió desde su diseño, breve y revolucionario, en un ícono pop cultural del siglo XX.

Clásica y vanguardista, la marca se ha mantenido como uno de los 'logtrend' más importantes en la historia del mercadeo. Su presencia además de resultar identitaria de algunas ciudades europeas se ha extendido por el mundo, sentando el precedente de diseño para los demás 'scooters'.

Y sí, su imagen y la actitud que representa han cautivado los terrenos de la ficción. Un seductor Alfie montaba una albiceleste por las calles de Manhattan, en el filme del 2004; una intrépida Nicole Kidman huía en una en la cinta 'La intérprete'; y otras tantas veces la Vespa, única e inconfundible, ha aparecido en el celuloide.

Hace tres años otras escenas con el famoso scooter como protagonista e idílicas a su manera se repiten sobre el asfalto y los empedrados de Quito. El Avispero es el nombre de la 'orden' que se congrega en torno al ídolo mecánico -de formas redondeadas y motor sobre la rueda posterior- para pasear por la ciudad con la noche por testigo. En un principio, el club estaba formado por cuatro amigos propietarios de una Vespa, ahora una treintena mixta de personas se reúne los jueves para rodar sobre avenidas y callejuelas. Para rodar y para repetir la admiración que en su momento exclamó Enrico Piaggio, propietario de la empresa que creó esa moto, y que le legó el nombre: "Bello, mi sembra una vespa" (Bello, me parece una avispa).

Entre los nocturnos motorizados de El Avispero se mueve Marco Pazmiño, ya sea sobre su Vespa PX 99 o en la montura de su Vespa Sprint del 69. Ser parte del club es también asumir su cultura, la cultura de esa moto creada para la clase trabajadora de la posguerra y, luego, reutilizada por sus hijos: jóvenes ajenos a la terrible situación bélica, que la convirtieron en ícono de libertad. Subirse a los paseos de El Avispero es también recordar, mientras se degusta de algún placer gastronómico de la ciudad, la popularidad que alcanzó la ­Vespa con los 'Mods' londinenses, en los 50 y 60. Y es también ­ relacionarse con los artículos adecuados para cabalgar una Vespa: cascos, chompas, zapatos y accesorios, que construyen una moda (incluso Adidas lanzó una línea inspirada en la moto).

Ahora la tipografía que identifica a la marca se exhibe en grandes letras rojas sobre la Isabel La Católica, en La Floresta. La tienda Vespa tendrá su apertura oficial este jueves a las 20:00. Mario Arias diseñó ese 'showroom' combinando la estética clásica, lo 'vintage' que emana la marca y las tendencias modernas en una onda minimalista con asentamiento en lo industrial.

Para Alejandro Henao, Country Manager de Piaggio Ecuador, Quito ha evolucionado, "es una ciudad cosmopolita, que ofrece ventajas sobre otras urbes latinoamericanas para la Vespa", entre ellas menciona la característica topográfica de la capital: una cualidad que empata con el estilo de vida y los valores de la legendaria motocicleta.

"Es una moto amiga, porque te protege y ha trascendido por lo coqueto de sus curvas", dice Henao. El vehículo, diseñado en 1946 por Corradino D'Ascadio, para Piaggio, dejó de ser exclusivamente eso: un vehículo; Vespa es un estilo de vida, que impone sus ideales y su estética ante las abrumadoras novedades que lanza el planeta.

Si la Vespa marca una tendencia de moda es -según Pazmiño- porque esa moto es, en sí, un ícono de la juventud, de pasarla bien, de libertad y relajación. Su estética de no agresión, con las formas redondeadas, no empuja al apresuramiento. Pero, ¿cómo encaja ese concepto en estos tiempos de inmediatez y virtualidad? Pues si el mundo gira de forma acelerada, la Vespa te da la pausa, es la ruptura al estrés de una ­ciudad congestionada, no es la velocidad en la carretera sino la posibilidad de admirar el paisaje.

Además la amalgama de Vespa para los tiempos que corren también forma parte de su encanto. El scooter sigue fiel a sus líneas y a sus orígenes, pero respeta los desarrollos técnicos: mantiene su estilo vintage y es leal a la última tecnología. Las Vespa que se ofrecen en Quito tienen un motor a inyección diseñado especialmente para responder en la altitud de la urbe, con un sensor barométrico que también la hace más ecológica.

Encantadora, la 'avispa motorizada', seduce sobre el pavimento.

Casco con visera. Existe gran variedad en los modelos de este elemento imprescindible para subirse a una Vespa.

Accesorios. Llaveros y otros adminículos con los colores de Italia y las tipografías de Vespa completan el 'look'.

Camisetas. Para usarlas no solo sobre el vehículo motorizado, sino para demostrar la fascinación por la marca italiana.

Bolsos y carteras.   En cuero o en materiales similares se definen por una estética vintage y resultan prácticos.

Casco 'mod'.   Los diseños minimalistas con colores básicos son la apuesta de una marca que se juega por lo clásico.

Gorras. Para acompañar la facha en los paseos bajo el abrasador sol del mediodía quiteño y mostrar admiración por la marca.

Chompas. Los colores vivos son símbolo de la marca. En la gráfica, una propuesta para destacarse en las noches.

  • Esas kombis que cambian la vida de la gente

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Desde el 17 de febrero del 2012 han recorrido 30 416 km. Ahora se encuentran bajo el sol de Cancún, México, distantes de su natal Argentina, donde dejaron sus trabajos como periodistas, para recorrer el continente en su Volkswagen Transporter, modelo 83. Ellos son Maru Orza y Martín Sesana, y el auto en cuestión fue bautizado como Huella. Los tres son Kombi Rutera.

"Sentimos que tenemos familia en todos lados. Este tipo de auto llama mucho la atención, entonces se te acercan a hacerte preguntas y terminas estableciendo relaciones amicales", explicó Maru a El Comercio de Perú. En noviembre del año anterior pasaron por Ecuador. Sus experiencias en este punto, como las del resto de su gira se registraron, en texto y fotos, en www.kombirutera.com.ar: gente, paisajes de Sierra, Costa y Amazonía, flora y fauna aparecen retratadas en compañía de la Kombi.

Y es que este vehículo es también uno de aquellos que impulsa un estilo de vida o un cambio en el norte de la existencia. Pocos autos han entrado de forma abrumadora en la cultura popular, como lo ha hecho el Volkswagen Transporter, se lo ha visto como la Mistery Machine de Scooby Doo y compañía; también en la maravillosa 'Little Miss Sunshine', de Jonathan Dayton y Valerie Faris; hay quienes lo pintaron con la psicodelia de la movida 'hippie' y otros que convirtieron la parte trasera del vehículo en una biblioteca o en una alcoba.

De formas redondas en los modelos antiguos, y de líneas aerodinámicas, en las versiones actuales, los usuarios de la Kombi se esparcen por el mundo (aunque en agosto del 2013, la ensambladora brasileña de estos autos decidió cerrar su producción).

Después de México, la Kombi Rutera emprenderá la vuelta a Argentina, pero esta vez por la costa del Atlántico; claro, a bordo de Huella.

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