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Después de sumergirse en las profundidades del océano con "Titanic", el cineasta James Cameron llevó su pasión por el buceo hasta el límite y logró alcanzar el punto más profundo bajo las aguas: la fosa de las Marianas, en el Pacífico occidental.

Cameron regresó hoy a la superficie marina. Según informó la National Geographic Society, lo hizo en un tiempo menor del esperado, pues logró volver en sólo 70 minutos, desde una profundidad de casi 11 kilómetros.

El aclamado cineasta, de 57 años, se convierte así en la primera persona que alcanza en solitario la fosa, a bordo del submarino "Deepsea Challenger".

Allí, unos 500 kilómetros al suroeste de la isla de Guam, el canadiense recogió durante horas datos y muestras y filmó las profundidades marinas en un lugar que según los investigadores resulta más desconocido que la superficie lunar. Antes de Cameron, sólo dos personas lograron llegar a la fosa de las Marianas: fue en 1960, cuando el suizo Jacques Piccard y el estadounidense Don Walsh bucearon a 11 kilómetros de profundidad.
"Fue un gran momento darle la bienvenida al club", dijo Walsh citado por National Geographic, sobre su conversación telefónica con el director de "Avatar".

En ese "club" sólo hay tres miembros, y Piccard ya murió. "Ahora sólo quedamos Jim (James Cameron) y yo", añadió Walsh. Cameron necesitó dos horas y 36 minutos para alcanzar la fosa de las Marianas, situadas a 10.898 metros de profundidad, con su submarino.

El cineasta James Cameron alcanzó el punto más profundo bajo las aguas


El "Deepsea Challenger" mide siete metros de longitud y está equipado con un recolector de sedimentos, un brazo mecánico y una "pistola absorbente" con los que recolectó muestras de pequeños seres marinos, y con varios sensores para la medición de temperatura, salinidad y presión del agua.

"Las fosas marinas más profundas son el último rincón no investigado de nuestro planeta", dijo Cameron antes de emprender su viaje. "Ofrecen a los científicos un campo de investigación para 100 años".

Con todo, el canadiense era consciente de los riesgos de su aventura: "Sí, naturalmente que me preocupo", había señalado con anterioridad. Nadie sabe lo que ocurre ahí abajo. "Pero el miedo es bueno cuando uno es un investigador.

" Ya para su taquillero filme "Titanic" (1997), el cineasta se sumergió en el Atlántico a 3.800 metros de profundidad para explorar los restos del transatlántico hundido en 1912.

En su filmografía figuran además el thriller submarino "Abyss" (1989) y los documentales "Expedición Bismarck" (2002, sobre el buque alemán hundido en la Segunda Guerra Mundial), "Misterios del Titanic" (2003) y "Aliens of the Deep" (2005).

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