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Con la muerte de Luis Alfonso Chiza Maldonado, el último integrante del trío ibarreño Los Imbayas, se cerró un capítulo de la música nacional y del cine internacional.

Ese es el punto de vista de Silvio Morán, titular de Radio Ritmo, de Ibarra. Según el radiodifusor, que lleva 54 años frente al micrófono, la agrupación deja una enorme huella, porque logró difundir la cultura ecuatoriana por el mundo, como nadie lo ha hecho.

El 30 de septiembre último, víctima de una complicación hepática y renal, falleció -en la capital de Imbabura- Luis Alfonso, a la edad de 75 años. Él y sus hermanos Antonio y Alberto conformaron el trío, en 1955.

Cantando los boleros, pasillos, albazos, rancheras… de moda escalaron la cima de la fama, que se desbordó rápidamente por las fronteras del país. Su labor cultural se extendió durante cinco décadas en América, Europa y Asia.

Según el musicólogo Ney Obando, Los Imbayas abrieron el camino que luego siguieron los tríos Los Embajadores, Los Indianos, entre otros, aun antes de que Olimpo Cárdenas y Julio Jaramillo saborearan la gloria.

El sanjuanito Marujita, escrito e interpretado por Los Imbayas, es considerado aún su tema emblemático. Este trío fue el primero en salir de nuestro país.

Para Obando, la manera pura y clara de cantar -en español y en quichua- fue su rúbrica. Otro mérito fue interpretar con maestría la música con guitarras y requintos que no contaban con la misma calidad y tecnología actual.

Pero quizá la mayor virtud de estos artistas quichuas ibarreños, descendientes de otavaleños, fue incursionar en un escenario adverso. “Imbabura, por los años 50, era una provincia marcada por el racismo en contra de los indígenas y afrodescendientes. En medio de esa complicada realidad triunfaron Los Imbayas”, comenta Juan F. Ruales, autor de un libro sobre esta agrupación.

Luis Alfonso recordaba que tuvieron que cortarse la trenza y dejar la ropa indígena para evitar la discriminación en el país.

En 1964 llegaron a España, como encargados de la musicalización del Ballet Folclórico Gran Colombia, que escenificaba las danzas de Colombia, Ecuador, Panamá, Perú y Venezuela.

Con ellos recorrieron casi todos los países de Europa y parte de Asia. Finalmente se radicaron en España y duplicaron su prestigio, interpretando canciones latinoamericanas en festivales y programas de televisión. Corrían los años 1966 y 1967.

Pero lo mejor aún estaba por venir. En 1968, gracias a la fama que habían adquirido, fueron invitados a actuar en el cine. La empresa Paramount Films, que por esos años producía sus películas en España por ser un país más barato que Estados Unidos, contrató a los tres muchachos ibarreños.

Luis Alfonso no podía creer que se estaban codeando con las estrellas más famosas Hollywood.

‘La Conquista del Imperio del Sol’ (1968) fue la primera cinta que interpretaron junto a Christopher Plummer y Roberth Shaw.

La segunda producción fue ‘La Vida de Simón Bolívar’, en el mismo año. Esa vez actuaron junto a Maximilian Schell, Fernando Sancho y Paco Rabal. Continuaron varias cintas referentes a la conquista del Oeste americano: ‘Villa Cabalga’, ‘Cien Rifles’, ‘Águila Tatuada’, ‘Pancho Villa’, ‘Los Cañones de San Sebastián’, entre otras en las que compartieron cámaras con actores de la talla de Robert Mitchum, Charles Bronson, Sonia Bruno, Raquel Welch, Anthony Quinn...

Para el cineasta Jorge Luis Narváez, los hermanos Chiza toparon el cielo actuando con lo más selecto del cine mundial. “Actuar en 10 películas con artistas de Hollywood. Eso es algo que no ha logrado ningún ecuatoriano”.

“Aunque participaban de extras, como guerreros indios o charros mexicanos, sus películas deberían ser un documento de interés para el cine nacional. Sin embargo, pocos saben del paso de Los Imbayas por el cine”.

Con la muerte de Antonio, en 1989, la de Alberto, en el 2002, y la de Luis Alfonso, la semana anterior, el trío bajó el telón. Silvio Morán, Ney Obando, Juan F. Ruales y Jorge Luis Narváez coinciden en que el país está en deuda con estos artistas imbabureños.

Un homenaje

La vida del trío internacional  Los Imbayas está recogida en un libro, de 292 páginas. Tiene el mismo nombre.   

En el conjunto musical,  Luis Alfonso Chiza era la primera voz del grupo. Antonio tocaba el requinto y Alberto la guitarra.  

Antonio y Alberto vivían en España. Se casaron y formaron familias. Luis Alfonso retornó a Ibarra. Era soltero.

Un disco compacto, de la colección ‘Identidad Musical’, recoge lo mejor de la música de este trío musical ecuatoriano.

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